jueves, 30 de abril de 2020

Betfair y Pokerstars ¿son insolventes?


Sé que muchos pensáis que esta pregunta resulta casi insolente, y que conocéis la respuesta: un rotundo no.
Yo no lo tengo tan claro. En los últimos días han llegado a mis manos un par de casos muy interesantes (o al menos lo bastante interesantes para que alguien como yo, tras dos años de silencio, publique un artículo), que me obligan a reflexionar sobre este tema. Se trata de dos usuarios que no se conocen, pero cuyos casos se complementan a la perfección para este artículo.

Partimos de una premisa básica: la RAE define la insolvencia como la “falta de solvencia, incapacidad de pagar una deuda”, y considera insolvente al “que no tiene con qué pagar”.
También define robar como “tomar para sí lo ajeno, o hurtar de cualquier modo que sea”.

Ahora expondré —resumidamente— estos dos casos.
      
    Caso 1: Betfair.es

Un cliente ingresa 1200 euros en Betfair, la casa no le permite realizar ninguna apuesta y, además, decide quedarse con su dinero, sin motivo alguno. Tal cual.

El cliente demanda a la empresa y en octubre de 2019 la juez María Eugenia Fraile Sánchez dicta sentencia firme, condenando a Betfair al pago de los 1200 € más los intereses legales correspondientes. Dicha sentencia está ya publicada en la sección de empresas condenadas de este blog.
Durante todo el proceso Betfair “pasa” completamente del cliente, algo frecuente en muchas casas de apuestas. La novedad, en este caso, reside en que —por primera vez, que yo sepa— veo que, incluso tras la sentencia firme, la casa de apuestas se desentiende completamente y no paga, mostrando así, no solo su desprecio por el cliente (común a la mayoría de las casas de apuestas), sino también por los propios tribunales españoles.

El cliente tiene que solicitar la ejecución de la sentencia que Betfair no quiere —o no puede— pagar, y este es el resultado de las actuaciones del juzgado (la documentación completa la he subido a Dropbox):
 

El fabuloso tesoro de Betfair en España asciende a una cuenta corriente con saldo negativo de 3000 euros, por lo que el cliente no puede cobrar el dinero que legítimamente le corresponde. Ahora el cliente tendrá que inscribir el embargo en el Registro, y esperar a que, dentro de 2, 5 o 10 años, Betfair salga del bache. Mientras tanto Betfair seguirá prestando servicios en España, y ganando dinero a nuestra costa, sin problema alguno.
Resulta que una de las más prestigiosas casas de apuestas no tiene donde caerse muerta en España; ¡imaginaos como serán el resto de las casas!
Si ahora os vuelvo a preguntar si creéis que Betfair es insolvente ¿todavía responderíais que no?

Creo que este es un gran momento para agradecer a la DGOJ su gran labor comprobando la “solvencia técnica, económica y financiera” (como exige la ley) de las empresas del juego que prestan servicios en nuestro país: ¡Bravo! ¡Un aplauso para los muchachos de la DGOJ!

A esto hemos llegado para que los clientes puedan cobrar (o al menos intentarlo) en España. ¡Cómo han engañado a la opinión pública con la (supuesta) regularización del sector en 2012! Un proceso cuya única finalidad era revestir de una apariencia de legalidad las prácticas más inmorales, como llevo diciendo desde hace 8 años (sin que nadie me haga ni caso).
Y aún hay impresentables que nos quieren hacer comulgar con las milongas del (supuesto) juego seguro, juego responsable… que “disfrutamos” los jugadores españoles.

Estaría bien que en España, dado que (supuestamente) se trata de un sector tan regulado, los pagos estuviesen garantizados sin tener que recurrir a la vía judicial, pero es que ahora ya no están garantizados ni teniendo una sentencia firme. Y las casas siguen operando y recibiendo dinero de sus clientes como si nada hubiese pasado.

Algunos os preguntaréis cómo es posible que el Ministerio de Hacienda (en el que estaba integrada hasta hace muy poco la DGOJ) no informe al juzgado de las cuantiosas garantías depositadas por Betfair para obtener la licencia, ya que es obvio que conoce su existencia. Muy buena pregunta. A ver si podemos averiguar algo durante este artículo.

Este es un precedente gravísimo, ya que abre las puertas a que cualquier casa de apuestas se quede con el dinero de sus clientes sin consecuencia alguna.
Quiero aclarar que esta posibilidad se le brinda a todas las casas “extranjeras”, que son la mayoría de las que prestan servicios en nuestro país. Las casas “españolas” —llegados a este punto— al menos tendrían bienes embargables. En ese aspecto no compiten en igualdad con las casas foráneas.

¿Conocíais —antes de hoy— alguna empresa que pudiese quedarse con el dinero de sus clientes españoles, como ha sido ratificado en sentencia firme, y que al mismo tiempo pueda traer millones de euros a este país, de forma legal (ingresándolo en una cuenta bancaria de la Administración Pública), y que consiga que dicho dinero no se use para saldar sus deudas, y que, además, pueda seguir prestando servicios —en un sector reservado a empresas solventes— como si nada, con el beneplácito de las autoridades competentes (DGOJ)?

    Caso 2: Pokerstars.es

Para que tengáis una imagen fiel de cómo es realmente esta casa (muy alejada del glamour que pretende transmitir), os recomiendo leer antes este artículo: http://www.leydeljuego.es/2015/12/jugaras-hasta-que-yo-te-mande-parar.html .

Este caso tiene ciertas similitudes con el anterior, pero no está tan avanzado, ya que el estado de alarma ha paralizado la ejecución de sentencia, por lo que Pokerstars aún tendría la oportunidad de pagar “voluntariamente”, y evitar el ridículo bochornoso protagonizado por Betfair (aunque su actitud no es prometedora).
También puede optar por no hacer nada, como sus colegas betfairianos (o betfairienses, no sé cómo se diría).

Un usuario pregunta expresamente al Servicio de Atención al Cliente (SAC) de Pokerstars si puede jugar con su cuenta desde el extranjero, y le responden que sí, que no hay ningún problema: pregunta muy clara del cliente, respuesta más clara aún del SAC.

Este usuario hace uso de su cuenta desde el extranjero, siguiendo las instrucciones de la propia casa, sin que haya ningún problema… hasta que intenta cobrar (como ocurre siempre).
Cuando solicita la retirada de su dinero ahí empiezan los problemas, y le piden diversa documentación (a pesar de que la cuenta ya estaba verificada); el cliente accede a enviarla.
A pesar de todo Pokerstars sigue sin permitirle retirar su dinero, y continúa pidiendo todo tipo de documentación (hipoteca, seguro…).

Curiosamente sí que le permiten seguir ingresando y jugando durante este período.
De hecho se le permite ingresar más de los 150 € legalmente establecidos: “Los usuarios correctamente identificados a través de cualquier sistema de verificación de identidad y que estén pendientes de verificación documental podrán depositar, hasta un límite conjunto de 150 euros” (Resolución de 31 de octubre de 2018, de la Dirección General de Ordenación del Juego, por la que se modifican determinadas resoluciones sobre las actividades de juego previstas en la Ley 13/2011, de 27 de mayo, de regulación del juego). 
Una infracción administrativa más ignorada por esta DGOJ, conocedora del caso desde hace más de un año. Ha obviado otras más graves, así que esto no resulta sorprendente.

La pregunta es inevitable: si la cuenta es “sospechosa” por seguir las instrucciones de la propia casa (que ya es un disparate de por sí), ¿por qué no la cierran y denuncian al cliente en el juzgado correspondiente de inmediato?
Pues porque Pokerstars prefiere dejar la cuenta operativa y permitir así al cliente jugar —y perder—, ya que si gana no tienen intención de pagar (al menos no voluntariamente, como hemos visto).
Si habéis leído el artículo que os he sugerido, ya sabréis que se trata de una estrategia puesta en práctica con anterioridad por esta casa de apuestas. No es casual, y es común a casi todas las casas de apuestas que conozco.

Después de obligar al cliente a presentar una demanda (cansado ya tras meses soportando esta situación), los abogados de Pokerstars se ponen en contacto con dicho cliente para ofrecerle el pago a cambio de que firme un acuerdo con cláusula de confidencialidad.

Esta práctica, si bien está generalizada entre los bufetes de abogados que suelen representar a las casas de apuestas, no debemos considerarla normal y merece ser analizada.
En la mayoría de los casos que conozco, las casas de apuestas después de “vacilar” al cliente, privándole durante meses, o años, del dinero que legítimamente le corresponde —y generalmente tras recibir una citación judicial—, deciden contactar con el demandante y ofrecerle el pago cambio de que firmen una cláusula de confidencialidad con penalizaciones, en la mayoría de los casos, desorbitadas.

Es decir que una casa de apuestas —que ha incumplido la ley—, pretende limitarse a pagar estrictamente la cantidad que debe al cliente (sin compensación alguna por las molestias y los daños causados), y el cliente —que no ha cometido ilegalidad alguna— quedaría de por vida con una espada de Damocles sobre su cabeza (debiendo pagar enormes cantidades si se revela el pago realizado por la casa).
Estas son las disparatadas pretensiones de las casas de apuestas, que viven en esa dimensión particular que ya hemos comentado alguna que otra vez. En una ocasión un tuitero que conocía a una juez, decidió mostrarle uno de estos contratos, y esta juez —poniendo cara de circunstancias— calificó dichas cláusulas de “leoninas, siendo generosa”.

En muchas ocasiones los clientes aceptan dichas cláusulas, y es perfectamente comprensible, ya que son personas que no están acostumbradas a denunciar (para la mayoría es su primera demanda) y llevan meses, o incluso años, de desgaste, y solo quieren zanjar el tema y olvidarse; las casas de apuestas lo saben, y se aprovechan.
Pero, que las casas de apuestas —habiendo cometido ellas la ilegalidad— pretendan saldar el asunto con una solución tan lesiva para el cliente —que no ha hecho nada malo— es abyecto e inmoral.
Yo he llegado a leer acuerdos de este tipo —del despacho de abogados más famoso de España— donde las penalizaciones multiplicaban por 10 (sí, un 1000%) la cantidad pagada inicialmente por la casa. Es reprochable que se penalice al cliente, pero hacerlo por estas cantidades no tiene nombre.

Que algo sea habitual no implica que sea justo, y no deberíamos considerarlo normal. Es el mundo al revés: el perjudicado por dicho acuerdo es que no ha hecho nada malo. Me niego a aceptar que esto sea normal.

Volviendo al caso que nos ocupa, este cliente en concreto decidió rechazar la oferta de Pokerstars, ya que consideraba inaceptable asumir dicha penalización (en este caso indeterminada, ya que se calcularía en su momento), cuando él no había hecho nada malo: era una cuestión de principios.

Finalmente Pokerstars afirma, displicente, que ya le ha pagado; pero el cliente no ha recibido dinero alguno, por lo que pide algún justificante oficial de dicho pago para poder preguntar en su banco, a lo que Pokerstars se niega (después de todo lo que le había hecho pasar).
¡Qué elegancia! ¡Qué clase! Auténticos gentlemen, sin duda. Esto no lo veréis en los glamurosos anuncios de esta casa, pero así son en realidad. No lo olvidéis.
Y ésta es una de las grandes, ¡imaginaos —nuevamente— como serán el resto de las casas!

El 19 de febrero de este año, la juez Yoanna María Sánchez Merino dicta sentencia firme, por la que se condena a Pokerstars a pagar 763 € más intereses, poniendo así un merecido colofón a la sucesión de despropósitos de esta casa de apuestas. Dicha condena podéis verla íntegra en la sección correspondiente de este blog.

Y ya solo falta por ver si Pokerstars completará el pago, o se marcará “un Betfair”.


Ahora hablemos del Regulador de este sector. Paralelamente al procedimiento judicial, el cliente también acudió, a la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), por este y otros casos que tiene pendientes.
Actualmente la DGOJ está integrada en el Ministerio de Consumo, y no el del Ministerio de Hacienda como antes, pero la actitud sigue siendo la misma, por desgracia: desde hace 8 años, en cada declaración pública, en cada entrevista, en cada resolución…, siento vergüenza ajena al ver como la DGOJ transmite una encendida defensa (por no decir un desmedido amor) por las casas de apuestas, y un desprecio absoluto por los jugadores. Deberían hacérselo mirar.

En este caso el cliente decidió preguntar directamente a la DGOJ por las garantías depositadas por Pokerstars:

Habría estado bien que la DGOJ hubiese respondido que sí, y que además se hubiese disculpado y hubiese mostrado cierta preocupación, ya que estamos hablando de una empresa que está bajo su supervisión. Pero ésta ha sido su respuesta (de 15 de abril de este mismo año):

Tal vez esto explique que el Ministerio de Hacienda no haya ofrecido esta información al Juzgado en el caso de Betfair, tal vez no ha sido un “despiste” sino que Hacienda considera que el dinero de Betfair está “blindado” ante sentencias firmes (vamos, que solo les ha faltado decir que no quiere que el cliente ponga sus sucias manos en el dinero de su querida Betfair, Pokerstars, u otra).

Habría que recordar a la DGOJ que los premios se ingresan en la cuenta de juego, es decir, que ese saldo no es producto de una pedrada o de un terremoto. Y si un juez ordena el pago de ese saldo, las garantías depositadas por Betfair deberían utilizarse para ello.
Por no mencionar que entre las obligaciones establecidas en esa ley que ellos mencionan, a la que están especialmente afectas las garantías depositadas, figura —entre otras— la de efectuar el pago por el mismo medio empleado para el pago de la participación o el derecho del cliente a cobrar los premios (que implica —necesariamente— la obligación de pagarlos por parte de la casa).

Es decepcionante ver a la DGOJ proteger así a Pokerstars frente a un cliente que dispone de una sentencia judicial firme de un juzgado español.
Y es muy preocupante ver el nulo valor que algunos funcionarios públicos dan a las sentencias en un Estado de Derecho como el nuestro.

Aunque esto no es nuevo. Recuerdo que hace años presenté una denuncia administrativa aportando una sentencia firme (como prueba de un impago) y solicitando la incoación del correspondiente procedimiento sancionador, y la DGOJ me contestó que no hallaban indicios de infracción y archivaban el caso sin más. ¡Con un par, sí señor!, ¡una sentencia firme no es considerada ni siquiera “indicio” por parte de la DGOJ! La DGOJ se niega a resolver la reclamación (con el pretexto de que es incompetente) y te remite expresamente a los tribunales; y cuando esos tribunales te dan la razón, la DGOJ dice que eso tampoco vale. ¡Qué grandes!
También creo que ha tenido sus más y sus menos con un juzgado andaluz por su falta de colaboración con la Justicia en un caso de Titanbet.
Y aún recuerdo una entrevista a un Director General en la que, tras varias sentencias desfavorables para las casas de apuestas, se ciscaba inopinadamente en la fundamentación —plasmada en sentencias judiciales firmes— de varios jueces. (El análisis ocuparía, como mínimo, 2 hojas, así que lo dejaré para otro momento).
Parece que para DGOJ —y para las casas de apuestas— las sentencias son “orientativas” (como las direcciones prohibidas en Villagarcía, que diría Luis Zahera). Pero recordad que para el resto de los mortales son de obligado cumplimiento, como corresponde en un Estado de Derecho.

Nunca les han gustado los jueces a estos chicos de la DGOJ, ellos son más de confraternizar con los gerifaltes del sector del juego, y de recibir premios de estos. Y cuando digo premios me refiero a los concedidos por Jdigital en 2015 por ejemplo, o similares; no quiero que nadie piense que era un eufemismo para referirme a sobornos. Bajo ningún concepto. En absoluto. Nada más lejos de mi intención. Espero que haya quedado muy claro.

Me han enviado un vídeo muy curioso, donde el periodista José Javier Esparza —que hace años llegó a ocupar cargos de responsabilidad en el Ministerio de Cultura—, en su programa de El gato Premium emitido el día 20 de diciembre de 2019, contaba una interesante anécdota relacionada con el mundo del juego. Son menos de 2 minutos así que, si podéis, escuchadlo todo, pero si no tenéis tiempo escuchad al menos a partir del minuto 1:14. Sacad vuestras propias conclusiones.


Volviendo al tema que nos ocupa, y llegados a este punto solo caben dos posibilidades:

a.- Si las leyes españolas realmente permiten a cualquier empresa robar el dinero de ciudadanos españoles, ser condenada por ello (con su correspondiente ejecución de sentencia), y no solo evitar pago alguno, sino que, además pueda seguir prestando servicios —teóricamente reservados por ley a empresas solventes— en nuestro país, e incluso solicitar una prórroga de su licencia o el reembolso íntegro de las garantías depositadas al expirar la misma), entonces los políticos que las aprueban son gilipollas (que no saben lo que hacen) o bastardos malnacidos (que saben muy bien lo que hacen, y a quien favorecen).

b.- Si las leyes españolas no permiten esto, entonces alguien de Hacienda (o de Consumo) debería rectificar a la mayor brevedad posible, pedir perdón por el retraso, y dar algunas explicaciones. No pido que nadie asuma responsabilidades, porque ya sé que eso es imposible.

Aunque no tengo muchas esperanzas, ya que no son mucho de dar explicaciones en la DGOJ, como veréis en un par de ejemplos.

Este mismo cliente preguntaba —por escrito— por la resolución de alguna de sus denuncias administrativas contra varias casas de apuestas por ocultar su domicilio en España a efectos de notificaciones. Esta era su respuesta:
Y ahora son bastante comedidos, ya que hace un par de años, a un chico que había denunciado una infracción muy grave cometida por una casa de apuestas en su propia cuenta de juego, le respondieron esto (leedlo cerca del baño si sois de estómago delicado): 

Resulta que si tú denuncias una infracción, que además ha sido cometida en tu propia cuenta, nunca sabrás el resultado de dicha denuncia. No lo sabrás tú ni nadie, ya que las sanciones son de carácter “secreto”.
No sé si afecta a la defensa nacional, o si las casas de apuestas tienen un estatus superior a otras empresas y merecen una protección especial, pero resulta sorprendente. ¿Vosotros ya lo sabíais? ¿No? Pues no os quejaréis, ya que hoy estáis aprendiendo muchas cosas, y espero que no las olvidéis fácilmente.

En otros países se publican estas sanciones para que sus ciudadanos dispongan de la máxima información ( https://www.azarplus.com/william-hill-multada-con-6-2-millones-de-libras-por-la-gambling-commission/ ), como parece lógico bien entrados en el siglo XXI.
En España, se prefiere ocultarlo, y que los ciudadanos ignoren qué empresas infringen la ley. Esa información parece que es considerada por las autoridades competentes totalmente innecesaria, ya que lo único que necesita saber el consumidor es que las casas de apuestas son una fuente inagotable de ocio, diversión y entretenimiento (como comentábamos en este >artículo<), tal y como muestran sus anuncios. Eso es lo importante, y no si las empresas cumplen o no la ley.

Ahora entiendo que Bwin protestase enérgicamente por la publicación de su sentencia condenatoria: la DGOJ los trata como auténticos semidioses, y ellos creen que deben recibir ese trato siempre.
El caso es que en 2020 los consumidores españoles no tenemos derecho a conocer qué casas de apuestas incumplen la ley, ya que es mucho más importante proteger los intereses económicos de dichas casas. El concepto de transparencia de la DGOJ, difiere sustancialmente del mío.
Como anécdota, podéis comprobar que la página web de la DGOJ contiene un enlace al portal de Transparencia del Gobierno de España, algo que no sé si interpretar como una broma de mal gusto o una provocación, a la vista de los acontecimientos.

Puede que tangamos que esperar 50 años a que desclasifiquen los expedientes sancionadores de la DGOJ (como si de expedientes OVNI se tratase) para saber más del asunto; hasta entonces podéis dejar volar vuestra imaginación.

La gravedad de todo esto radica en que son funcionarios públicos (a los que todos nosotros les pagamos el sueldo), que pertenecen a un órgano administrativo creado para proteger los intereses de los participantes, como dice la ley.
Si les llegan a encomendar (a la DGOJ) la defensa de los intereses de los casinos, no quiero pensar cómo actuarían: sería más arriesgado denunciar a una casa de apuestas ante la DGOJ, que atacar a una cría de elefante en presencia de sus padres.

Por cierto, lo que había denunciado este cliente (del caso de Pokerstars) era que había empresas, como William Hill o Bwin, que, 8 años después de la (supuesta) regulación, siguen sin ofrecer en su página web su dirección a efectos de notificaciones en España.
En 8 años la DGOJ no ha hecho nada al respecto, y como veis en su respuesta aún está haciendo las comprobaciones pertinentes. ¿Cuántos años se necesitan para comprobar que las casas de apuestas no incluyen su dirección en su página web? Algo que se puede verificar en cuestión de horas, la DGOJ es incapaz de hacerlo en 8 años. Máxima eficacia, sin duda. Yo creo que dentro de 10 ó 12 años ya estará solucionado el tema.
Y estos muchachos de la DGOJ, incapaces de verificar lo evidente, son los encargados de comprobar algo tan sumamente complejo como la aleatoriedad de los sistemas de los casinos; la credibilidad de dicha verificación ya podéis suponer que es nula, para cualquier persona medianamente seria e informada.
 
Antes de finalizar, y por si, a estas alturas, alguien pretende justificar a estas casas de apuestas o la DGOJ aludiendo a la situación excepcional que vivimos actualmente, he de aclarar que —como podéis ver en las capturas— el caso de Betfair es anterior (en todas sus fases, incluida la ejecución de sentencia) y el caso de Pokerstars también se ha desarrollado casi en su totalidad con anterioridad a la irrupción del Covid-19.
Así que esto no es achacable a ningún coronavirus, sino más bien unos “parásitos” —entiéndase en sentido figurado— que venimos padeciendo en España desde hace muchos años.

Hace ya un par de años que dejé de apostar, porque pensaba que ya no me podían dar más asco las casas de apuestas en general —y las instituciones que las protegen y las “blanquean”—, pero me equivocaba, y he de reconocer el titánico esfuerzo que están haciendo, desde ambos frentes, para superarse día a día, llegando a extremos que no podía imaginar.

Hay una mítica frase que puede resumir perfectamente la situación actual del sector en España: “Los jugadores están nadando en un lago de mierda, y con la boca abierta”.
Dicha práctica es muy poco saludable, y convendría tomar medidas al respecto. Ahí lo dejo.

Buenas noches y buena suerte.

6 comentarios:

  1. Rosberg, como podría ponerme en contacto contigo para explicarte un caso que me ha ocurrido con Betfair?

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    1. Hola.
      Arriba a la derecha tienes un email de contacto.
      Saludos,y suerte

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  2. juego seguro? jaja tu tienes un problema con la ludopatia, te restringes el acceso a casinos etc, y te vas a cualquier sitio a tomar un refresco o cenar y te encuentras con hasta 3 y 4 maquinas en bares de 50 metros.... seguira asi hasta que no se ponga seria la sociedad

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    1. Exacto. Aunque seas menor, o hayas pedido tu exclusión, puede jugar y PERDER (ahí está la clave) en decenas de locales de cualquier ciudad.

      He dicho lo de de perder, porque, en muchos casos, si ganas no te pagan en ese local, sino que tienes que ir a cobrar a una sala de apuestas (de esa marca), y ahí sí que te piden en DNI y no te pagan.

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