viernes, 29 de septiembre de 2017

CONDENAS a pares para CIRCUS: Efectos perniciosos del "follandito" como estrategia de defensa



Recientemente han condenadodos veces– a Eurobox, S.A., más conocida como www.CIRCUS.es , por la extendida –e ilegal– práctica de anular apuestas alegando supuestos errores (y milongas varias).
Esta vez ha sido el Magistrado-Juez  D. Joaquín Femenía Torres, del Juzgado de Primera Instancia nº 4 de los de Gandía, quien ha dictado otras dos sentencias condenado nuevamente la anulación unilateral de apuestas por parte de los operadores españoles.
 circus condena firme

El cliente ha estado contándome el desarrollo del juicio, y el reprochable comportamiento de la otra parte durante todo el proceso, por lo que estoy un poco indignado, incluso diría que encabronado. Así que vamos a comentar (no tan) amistosamente lo ocurrido. Me centraré fundamentalmente en la valoración moral de su conducta, puesto que de la valoración legal ya se ha encargado –dos veces– el juez.

Después de ver como ciudadanos honrados, que jamás habían demandado (ni habían sido demandados) con anterioridad, se ven obligados a pedir el amparo judicial, por la inacción -y la abierta hostilidad, en no pocos casos- de las instituciones creadas expresamente para velar por sus intereses (DGOJ), la gota que colma el vaso, es que me cuenten los excesos de la defensa en la sala, y sus aledaños. Por ahí vamos mal, muy mal.
Entiendo que a las casas de apuestas no les guste que las condenen una y otra vez, pero la manera de evitarlo no es perder las formas, sino ofrecer un servicio legal y justo: no hagas nada ilegal, y no tendrás que preocuparte de las condenas. No es tan difícil de entender, ¿verdad?

Imaginaos las condiciones a las que se han visto sometidos estos clientes por parte de los operadores españoles, para que personas que nunca habían denunciado nadie (ni a bancos, ni a eléctricas, ni a compañías telefónicas,…), hayan tomado la decisión de denunciar, por primera vez en su vida, a casas de apuestas. Creo recordar que todos los casos publicados en el blog son de demandas presentadas por ciudadanos que jamás habían acudido a un juzgado. La inmundicia en la que está sumido este sector, aceptada -e incluso consentida- por la DGOJ, debería hacer reflexionar a más de uno; pero por supuesto aquí no va a reflexionar nadie, ya que no tienen ni la capacidad ni la voluntad para hacerlo.
A día de hoy en España solo te permiten apostar si aceptas contratos con cláusulas absolutamente leoninas, abusivas, arbitrarias, ilegales -según varios jueces-, y no hay más: lo tomas o lo dejas. No conozco ni una sola casa de apuestas que ofrezca un servicio justo a sus clientes, ni una. Que esto se considere “normal” en un sector regulado, en un país mínimamente avanzado, es preocupante.


Entremos ya en materia. Circus es una empresita que hace unos meses sorprendía con una actitud prepotente, muy prepotente (más de lo habitual en una casa de apuestas, que ya es decir), sin mostrar interés alguno por atender las legítimas reclamaciones de sus clientes, que por momentos incluso podría confundirse con un insólito empeño por enfrentarse en un juicio con ellos; para que nos entendamos, con esa actitud de “alégrame el día”, apropiada para el inspector Harry Callahan, pero absolutamente fuera de lugar en este caso, ya que hay que ser muy duro para tener esa actitud y no parecer ridículo (como veremos).
No quiero herir innecesariamente los sentimientos de nadie, pero creo que los dirigentes de Circus necesitan urgentemente que les administren una pequeña dosis de realidad. Puede que al mirarse al espejo se vean a sí mismos como a un pletórico Clint Eastwood empuñando su imponente Magnum 44, pero simplemente son unos individuos que regentan una empresita que se dedica a racanear 400 euros a clientes que ganan apuestas; y eso señores no es ser un tipo duro precisamente, al menos no en este universo (aunque puede que sí lo sea en esa dimensión paralela en la que parecen vivir las casitas de apuestas).

El caso es que Circus, con esta actitud irreflexiva e imprudente, ha cosechado un buen número de demandas por toda España, de las que está empezando a recolectar sus frutos (quien siembra vientos, recoge tempestades).
Quedaba la duda de saber si los chicos de Circus realmente eran unos tipos tan duros, si eran más listos que Bet365, Bwin y compañía, si tenían algún as en la manga,…, o si sencillamente eran unos insensatos. Y con esta incertidumbre llegábamos a los primeros juicios de esta casita de apuestas, el 11 de septiembre.

En primer lugar, de su extensa y farragosa respuesta por escrito a la demanda, me gustaría destacar un párrafo muy concreto, que nos permite bautizar su estrategia de defensa como el follandito, que consiste básicamente en quitarle importancia a cualquier asunto, por grave que este sea.
Recibe su nombre de este viejo chiste (que no es que me haga gracia, pero describe a la perfección la defensa planteada por Circus en este caso):
   Una mujer que está con su amante en el dormitorio, se da cuenta de que su marido está abriendo la puerta, y le dice:
-Mujer: Bueno mira, ya hay tiempo para esconderte, nos va a pillar, así que, cuando entre, tú quítale importancia al asunto.
   El marido entra y se queda mirando extrañado:          
 -Marido: ¡Pero bueno!, ¿qué hace usted aquí?
 -Amante: ¡Pues ya ve!, ¡aquí, follandito

En su respuesta dicen, literalmente, de todo (el cliente es experto, profesional, sabe demasiado,…), y muchos de sus risibles argumentos ya se habían esgrimido en anteriores juicios de otras casas de apuestas, por lo que no voy a reproducirlos aquí nuevamente. El hecho diferencial en este caso es que Circus presume alegremente –nada menos que en un juzgado– de que SOLO ha anulado 5 de las 200 apuestas realizadas por el cliente desde su registro en esa casita. ¿Solo 5 de 200?, ¿solo?, ¡solo!, ¡¡¡solo!!!
circus condena anulación apuestas

Y teniendo en cuenta que el cliente no habrá ganado las 200, y por tanto no habrán generado el derecho a cobrar ganancias buena parte de ellas, el porcentaje de impagos aún sería más escandaloso (puede que  5 de 120 o incluso peor).
 
Como siempre os digo, no tenemos más que establecer comparaciones con otros sectores (donde hay empresarios serios, de los de verdad, de los que asumen riesgos y aceptan responsabilidades), para ser plenamente conscientes de la magnitud de los disparates que las empresas del sector del juego nos quieren hacer creer que son “normales”.

Afortunadamente las casas de apuestas no se dedican a nada que te pueda costar –directamente (puesto que indirectamente sería un tema a debatir, ya que la ludopatía se considera la adicción que más suicidios provoca)– la vida, y lo más grave que te puede ocurrir ante uno de sus (supuestos) errores, es no te paguen las ganancias acordadas. Si se dedicasen a otras especialidades directamente relacionadas con la seguridad o la salud, viendo su nivel de tolerancia y complacencia con los (supuestos) errores graves, la humanidad ya se habría extinguido hace mucho tiempo.

Veamos un par de ejemplos de cómo sonarían estas disparatadas afirmaciones de boca de empresarios de verdad:

- Un gran empresario del sector del automóvil (Seat, Citroën, Mercedes, Renault, BMW, Subaru,..., elige la marca que más te guste): “Solo 5 de cada 200 coches salen de nuestra factoría con problemas graves de frenos (u otro elemento sensible del coche)”. “Además el conductor era experto, por lo que tenía que haber detectado la deficiencia en la recta, y podía haber realizado alguna maniobra para no despeñarse  por el precipicio”. “Y en la cláusula 58, punto 3º, apartado f) pone claramente que si fallan los frenos del coche, nosotros no nos hacemos responsables, a pesar de que desempañamos una actividad profesional con la cual nos lucramos desmedidamente”.  “En vista de lo cual no asumimos responsabilidad alguna en lo ocurrido, y esperamos que los únicos perjudicados por nuestros errores sean los clientes, a los que además no dudaremos en criticar duramente si quieren reclamar sus derechos”.

- El dueño de un pequeño restaurante que hay cerca de tu casa: “Solo 5 de cada 200 clientes que pasan por nuestro local se intoxican”. “Además el cliente es un experto que come todos los días, por lo que tendría que haber detectado la anomalía en el sabor de los alimentos, y haber dejado de comer”. “Y en la cláusula 39, punto 2º, apartado h) pone claramente que si alguien se intoxica con nuestros platos, nosotros no nos hacemos responsables, a pesar de que desempañamos una actividad profesional con la cual nos lucramos”. “En vista de lo cual no asumimos responsabilidad alguna en lo ocurrido, y esperamos que los únicos perjudicados por nuestros errores sean los clientes, a los que además no dudaremos en criticar duramente si quieren reclamar sus derechos”.

Como veis, tanto en el caso de una empresa multinacional como de un pequeño negocio, este tipo de discurso resultaría absurdo y desacreditaría definitivamente a su autor; de hecho no creo que ningún profesional con un mínimo de orgullo y dignidad, se atreviese a utilizar el adverbio solo precediendo a ese cinco.
Pues cuando oigáis a un (supuesto) empresario del sector del juego diciendo lo mismo, deberíais pensar que es igualmente absurdo.

No estamos hablando de un chaval que para pasar el rato tira bolas de papel a una papelera (en cuyo caso sería un índice de acierto incluso notable), estamos hablando de una empresa que está prestando un servicio con el que gana mucho dinero, y no solo tienen un índice de (supuestos) errores graves, inaceptable en un profesional (ellos sí que son profesionales y no sus clientes como pretenden hacer creer a los jueces, sin mucho éxito por cierto), sino que además pretende no asumir responsabilidad alguna por los mismos, porque son… ¿pocos? ¿En qué mundo vive esta gente? ¿Esto es una empresa o es una broma?
Si cliente les ha pagado religiosamente las 200 apuestas, por anticipado, y sin excusa alguna, ¿por qué se creen con derecho a no pagarle 5? Y lo que es peor, si 5 aún les parece poco, ¿qué cantidad de apuestas podrían dejar de pagar antes de que el cliente tuviese derecho a reclamar? ¿10, 50, 100,…, las que le dé la real gana?

No sabía yo que pocos o “solo 5” fuese un eximente completo de responsabilidad. Si en temas penales aplicasen este criterio invocado por Circus, esto iba a ponerse de lo más cómico. Te imaginas a un ladrón diciéndole al juez: “es mi primerito atraco del mes, y este año solo llevo 5; y tiempo he tenido de haber robado 20 ó 30 bancos, pero soy buena persona y me conformo con poco, así que tan amigos y cada uno a su casa”. O mejor aún te lo imaginas sorprendido en pleno atraco diciéndole al guardia civil: “aquí, atracandito“.

Con todo, a mí lo que realmente me preocupa es lo que en ambientes menos formales que un tribunal pueden llegar a decir estos (supuestos) empresarios; si ante un juez fachendean de un índice de (supuestos) errores graves que en cualquier otro sector abocaría a un vergonzante cierre, no quiero ni pensar en qué dirán cuando están entre amigos o en las reuniones de los gerifaltes del sector. Las conversaciones tienen que ser épicas, creo que podrían llegar a rivalizar con los diálogos Patricio-Bob Esponja o Darwin-Gumball, en cuanto a coherencia y sensatez.

Puede que esto explique, al menos en parte, la desenfrenada carrera por perfeccionar la inteligencia artificial, ya que la inteligencia natural parece abocada a la desaparición.
Sin duda, los dirigentes de las casitas de apuestas “.es” son la prueba viviente de que la inteligencia humana está en franca decadencia. De hecho en sectores como el del juego, ya puede declararse oficialmente extinta; venga, ya lo hago yo: ¡Españoles!, la inteligencia (en el sector del juego) ha muerto. De la decencia, mejor ni hablamos.
Obviamente me refiero a las personas que tienen realmente capacidad de decisión en estas empresas (la mayoría de los  empleados, como el que te atiende en el mostrador de un local, no es quien diseña la estrategia de actuación de la casa ni el responsable de estos abusos).

Y no lo digo solo por este juicio, sino que es algo generalizado y, si tengo tiempo, algún día me gustaría plantear una reflexión mucho más amplia al respecto.

El caso es que tras estas dos condenas, Circus adelanta con una rápida maniobra a todas sus rivales y se pone casi a tiro de DRS* de Bet365, que hasta hace pocos días lideraba con autoridad la clasificación de empresa más condenada en España (por estos temas); en cualquier momento podrían conseguir una tercera condena que convertiría a los chicos de Circus en claros candidatos a tan deshonroso título.

Ya sabéis: si algún día os levantáis con ganas de apostar en Circus, volved a la cama hasta que se os pasen.

Buenos tardes y buena suerte. Disfrutad del fin de semana.


(*) Si eres una persona seria, honrada y cabal, de las que ve la F1 los domingos, no tengo que explicarte lo que es.
Si eres uno de esos degenerados que piensa que solo son coches dando vueltas, usa Google ;). Resumiendo: cuando te acercas a menos de un segundo (una sentencia, en este artículo) del coche que te precede, puedes activar -en determinadas zonas del circuito- el DRS, que te permite aumentar tu velocidad para intentar facilitar los adelantamientos.

2 comentarios:

  1. Como siempre magistral.

    Este mundillo está en deuda contigo. De nuevo gracias.


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    1. Hola.

      Me alegro de que te guste el artículo. Es el mundillo del sector del juego el que está en deuda con la sociedad.

      A mí me gustaría haber ayudado más, pero es que resulta una tarea inabarcable, especialmente para una sola persona. Yo apenas he arañado la superficie del problema y todo es mil veces peor de lo que esperas.

      -De las casas de apuestas (que es lo que más trato en el blog) poco hay que añadir, son lo peor de lo peor.

      -Lo de la Administración (particularmente la DGOJ, pero también otras autoridades) consintiendo, amparando e incluso elogiando a las empresas este sector, es absolutamente vergonzoso.

      -Lo de Hacienda, ensañándose con los apostantes -anteriores a 2012 especialmente-, de la que por desgracia tanto sabes, es absolutamente incomprensible.

      -El silencio cómplice de los medios que o no hablan, o lo hacen para desinformar y confundir, a cambio de no perder sus ingresos publicitarios, no deja en buen lugar a los gigantes de la comunicación.

      Y así con todo lo que relacionado con este sector, que parece tener la capacidad de pudrir y corromper todo aquello que toca.

      Solo los jueces parecen tener el valor y la integridad para plantar cara a estas multinacionales, que tienen dinero e influecia más allá de lo imaginable.

      La tarea de jueces y jugadores, para "arreglar" este sistema viciado, contra todo y contra todos, si finalmente da sus frutos, sería memorable.

      Saludos, y suerte

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Gracias por leer mi blog.

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