viernes, 22 de julio de 2016

Susto o muerte: la disyuntiva de Bet365 en el caso UCAM



A raíz de los acontecimientos de esta mañana en twitter-apuestas he decidido escribir este artículo para dar mi opinión sobre el fondo de la cuestión, que es lo que considero realmente interesante: ¿En qué casos un equipo mal listado determina la nulidad de la apuesta?

Veo que en las redes sociales se han creado rápidamente dos bandos, pero yo no voy a dar o quitar la razón a nadie, sino que voy a centrar mi atención en los hechos objetivos que han condicionado la decisión de Bet365 (independientemente de lo que hayan solicitado unos y otros, que creo que no ha influido en absoluto).

Viendo como se han desarrollado los acontecimientos, el desenlace no podía haber sido otro. Como veremos a continuación, Bet365 tenía que devolver el dinero de todas las apuestas, aún sabiendo que iba a provocar el descontento de un buen número de clientes, porque las consecuencias de no hacerlo habrían sido más graves todavía. Bet365 tenía que elegir entre susto o muerte, y se ha decantado por lo primero.


Comprendo perfectamente  que quienes han apostado pensando que iba a jugar un equipo (el que figuraba en su recibo de apuestas), y luego han visto que no ha sido así, se sientan engañados y pidan la devolución del dinero.

Igual que entiendo que quienes han apostado en este partido conociendo cuales eran los equipos que realmente iban a jugar (porque son aficionados locales, porque se habían informado,…) estén contrariados y enfadados al ver que no se les pagaban sus apuestas ganadoras.

Ambas posturas son lógicas, y no pretendo en absoluto deslegitimar ninguna de ellas, pero desde la perspectiva desapasionada de quien no ha estado implicado, intentaré argumentar la decisión de Bet365:

a) En primer lugar, la propia realidad determina que Bet365 no pueda saldar adecuadamente las apuestas del partido UCAM Murcia-Bristol que ofrecía en su web, porque dicho partido, como tal (esta es la clave), no se ha disputado.
Bet365 no dispone de un resultado con el que determinar dichas apuestas, y ante la imposibilidad material de saldarlas, se ve “obligada” a devolver el dinero.

Cierto es que se ha disputado un partido muy “parecido”, el UCAM CF B Sangonera-Bristol, pero no es el mismo, y por tanto no se puede utilizar ese resultado.

En este caso, uno de los equipos estaba claramente mal listado, y el defecto era suficiente para que pudiese haber inducido a error al apostante, ya que UCAM Murcia CF y UCAM CF B Sangonera son dos equipos distintos (aunque uno sea filial del otro), que juegan cada uno su categoría, que tienen sus propias plantillas, y que llegado el caso podrían incluso jugar el mismo día a la misma hora (por necesidades del calendario). En casos así en la apuesta ha de figurar, necesariamente, el equipo que va a jugar.

No siempre que un equipo esté mal listado es suficiente determinar la nulidad de las apuestas, es necesario que pueda inducir a error al cliente.

Por ejemplo, si hoy se juega el Liechtenstein - San Marino de clasificación para el Mundial 2018, y Bet365 ofrece el Liechenstein - SanMarino, a pesar de que ambos equipos, en sentido estricto, estarían mal listados, yo entiendo que las apuestas son válidas, ya que no existe ninguna selección con un nombre ni remotamente parecido a  Liechtenstein (no existen Liechtenstein y Liechenstein), y el escribir San Marino junto tampoco provoca confusión alguna.
Especialmente cuando se apuesta, p. ej., en la liga húngara, finlandesa, eslovaca, turca,…, hay que ser comprensivos por las dificultades de la traducción, pero, tanto en competiciones internacionales como nacionales, cuando existen equipos o jugadores con nombres casi iguales, que puedan llegar a confundirse entre sí (como UCAM Murcia-UCAM Sangonera, V. Williams-S. Williams, A. Madrid-R. Madrid,…) hay que exigir a los operadores el máximo rigor a la hora de listar los eventos ofrecidos.

Además de lo que hemos visto, que considero que es la forma más razonable de analizar estos supuestos,  la propia ley del juego y su normativa de desarrollo, establece en este mismo sentido unas obligaciones muy claras al respecto (algo imprescindible, teniendo en cuenta que las casas de apuestas ofrecen sus servicios a millones de clientes, muchos de los cuales pueden no estar bien informados).


b) El art. 8 del Anexo I de la Orden EHA/3080/2011, de 8 de noviembre, por la que se aprueba la reglamentación básica de las apuestas deportivas de contrapartida obliga a los operadores a “proporcionar información completa y actualizada”, y en particular establece que “la información referida a las apuestas deportivas de contrapartida, su denominación y forma de presentación deberá ofrecerse de tal modo que se eviten las similitudes con cualesquiera otras apuestas o juegos, o se induzca a la confusión del participante respecto de la naturaleza de las apuestas.

Se plasman así, reglamentariamente, las exigencias que debe cumplir el operador a la hora de ofrecer sus servicios, para no perjudicar al cliente.


Una vez aclarada la primera parte, ahora queda por determinar si Bet365 debe asumir alguna responsabilidad, ya que devolviendo el dinero sin más, se puede considerar que no ha pagado por lo ocurrido.

Aunque la devolución del dinero a los jugadores era la única salida que le quedaba al operador, es obvio que la situación venía propiciada por una actuación muy negligente por su parte, ya que ha tardado mucho, demasiado, en darse cuenta de que el partido no estaba correctamente listado; de hecho no ha reaccionado hasta después de iniciado (e incluso finalizado) dicho encuentro, generando así unas expectativas de beneficio a los clientes con apuestas ganadoras que, finalmente, se han visto defraudadas. Creo que algunos jugadores llegaron a cerrar la apuesta, y vieron como, tras el partido, les retiraron el dinero. Es un tema delicado, con muchos matices.

En el caso de los que han perdido sus apuestas, está muy claro que podrían pedir la devolución del dinero, alegando que no sabían qué partido se iba a disputar, y habían apostado confiados en la información proporcionada por Bet365, que no era veraz (como les obliga la legislación vigente). Aquí no habría duda alguna, Bet365 tendría todas las de perder.

Los que han ganado, sin embargo, tendrían que alegar, precisamente, todo lo contrario, que han apostado sabiendo qué partido se iba a jugar (porque habían estudiado el partido, porque sabían que ese día no jugaba el primer equipo sino el filial,…), es decir, que para ellos no había confusión alguna, y tras el partido han visto como se anulaban sus apuestas ganadoras. Evidentemente no es tan claro como el supuesto anterior, y la resolución está más a expensas del margen de interpretación que siempre tienen los jueces, pero también se podría intentar reclamar.
Desde luego la infracción administrativa sí que parece muy clara, y solo la vergonzosa pasividad (que tampoco sorprendería a nadie) de la Subdirección General de Inspección de la DGOJ evitaría una sanción al operador.

Ahora Bet365 se enfrenta a una disyuntiva más compleja que la de anular o no las apuestas: compensar voluntariamente a los afectados que habían ganado o exponerse a que estos reclamen dicha compensación por vía judicial y una sanción adicional para el operador por vía administrativa.

Si yo fuese una casa de apuestas como Bet365 que acaba de ser condenada recientemente por anulación y modificación de apuestas, que en breve se enfrentará a una demanda por parte del colectivo Muebete.org, además de otras demandas individuales que tiene pendientes, trataría de llegar a un acuerdo con los afectados, para evitar más problemas. Teniendo en cuenta esas circunstancias, tal vez deberían pensar en ofrecer una solución elegante a sus clientes, para mejorar una imagen que en los últimos tiempos se ha visto bastante perjudicada.

Y si fuese un cliente también intentaría llegar a un acuerdo con Bet365, para evitar el “papeleo”, la espera y la incertidumbre de cualquier demanda judicial y denuncia administrativa.

Vamos que es el típico caso en el que la solución amistosa parece lo mejor para ambas partes.

Si yo fuese uno de los afectados, reclamaría al SAC de Bet365 (elevando a queja formal si es necesario), y si me ofreciesen una compensación razonable, la aceptaría.
¿Qué es una compensación razonable? Depende mucho de cada persona, de las ganas que tenga de iniciar trámites legales, de la prisa que tenga por cobrar,… Para mí, por ejemplo, podría ser en torno a un 60-75% de las ganancias en forma de bono sin rollover (o rollover x1).

La casa asume un coste, pero se ahorra un porcentaje significativo y no paga con dinero sino con bonos, zanja el tema sin posibilidad alguna de sanciones o sentencias condenatorias perjudiciales para su economía y para su imagen (por mucho que silencie a los grandes medios con sus campañas publicitarias),…

El cliente renuncia a una parte de las ganancias y no cobra en efectivo, pero consigue una solución inmediata y creo que justa.

Es evidente que desde la barrera se ve todo muy fácil, pero yo creo que sería la solución óptima, dicho lo cual se llegará a cualquier otra. Esa es mi opinión, ahí lo dejo.

Saludos, y suerte

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