lunes, 25 de julio de 2016

Con fundamento: Bwin condenada por anular apuestas



Quisiera aclarar que no he publicado antes este artículo por respeto al tribunal que tenía que resolver el Incidente excepcional de nulidad de actuaciones promovido por Bwin, que ya ha sido desestimado (como veremos después)

Hace unas semanas se publicaba en Twitter una sentencia firme donde se condena a Bwin.es (Electraworks España Plc) por anular cuatro apuestas a un cliente, debiendo abonar a este las ganancias íntegras más los intereses correspondientes.
Bwin sentencia firme por anulación de apuestas

Es una sentencia bien fundamentada, y muy significativa, ya que en ella la Magistrada Remei Vergés Cortit (a la que hay que felicitar, merecidamente, por su labor) avala las tesis que los apostantes en particular, y las personas honradas en general, veníamos defendiendo desde hace tiempo.

Después de ver cómo durante años la DGOJ ha mostrado una vergonzante complacencia (y me he mordido la lengua para no decir connivencia) con las prácticas abusivas de las casas de apuestas, da gusto ver que hay funcionarios públicos, como esta jueza, que no dudan en cumplir y hacer cumplir la ley.

En primer lugar vamos a exponer los tres argumentos principales utilizados por Bwin para intentar justificar las anulaciones de apuestas (que os resultarán familiares):

1º.- Que en las Reglas de apuestas deportivas de Bwin “se permite que la compañía tenga total potestad para determinar las apuestas no válidas/canceladas, las tardías y las aceptadas (cláusulas A3.2, A3.3 y A3.6) y sin embargo no asume ninguna responsabilidad por los errores de introducción y/o valoración (cláusula A3.8)”.
Bwin condenada por anulación de apuestas

2º.- Que “las apuestas se cierran manualmente por sus brokers, que controlan hasta 100 eventos simultáneamente por lo que a veces hay retraso y se llega  al cierre fuera de tiempo. Igual sucede con las cuotas de las apuestas, que cambian  constantemente y deben ser introducidas por un broker de la compañía, que puede  retrasarse y en consecuencia, ofertarse cuotas fuera de mercado”.
Bwin condena anulación de apuestas

3º.- Que  “el actor es un jugador que conoce el mercado  y que busca la diferencia”.
Bwin condena por anular apuestas

Y ahora veamos los Fundamentos Jurídicos donde la magistrada, de forma precisa y categórica, refuta los peculiares argumentos de la defensa:

“La Ley 7/1998, de 13 de abril, sobre condiciones generales de contratación en su artículo 8 dice que serán nulas de pleno derecho las condiciones generales que sean abusivas, cuando el contrato se haya celebrado con un consumidor, entendiendo por tales en todo caso las definidas en el art. 10 bis y disposición adicional primera de la Ley de Defensa de los Consumidores y Usuarios. Así pues, el Capitulo II (art. 82 a 91) la Real Decreto 1/2007, de 16 de noviembre, por la que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios indica de forma genérica que son abusivas aquellas estipulaciones no negociadas individualmente y todas aquéllas prácticas no consentidas que, en contra de la buena fe causen, en perjuicio del consumidor y usuario un desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las partes que se deriven del contrato. Y es obvio que en las cláusulas referenciadas en el ordinal anterior el usuario queda al albor de las decisiones unilaterales del empresario, que tiene potestad absoluta para interpretar e incluso modificar el contrato. Y estas cláusulas son nulas de pleno derecho, según el art. 83 de la Ley 1/2007 y deben tenerse por no puestas.

A mayor abundamiento, la parte demandada ha reconocido que en su sistema de apuestas se producen fallos debido a la cantidad de eventos que cada broker debe controlar que conlleva que el sistema de apuestas no siempre pueda estar actualizado, lo que produce disfunciones invalidando apuestas por décimas de segundo. Es obvio que compete a la empresa de apuestas garantizar que sus servicios funcionen de forma óptima y en el caso que no lo consiga, deberá pechar con las consecuencias de sus disfunciones, sin que puedan las mismas ser cargadas al consumidor o usuario.”
Bwin sentencia firme por anulación de apuestas Fundamentos Jurídicos


Sí, esta es la sentencia que llevaba años esperando (concretamente desde que la DGOJ pasó de resolver las primeras reclamaciones a declararse incompetente de forma inexplicable). No es la primera que condena a una casa de apuestas, y, si Dios quiere, no será la última, pero es la más completa que he leído hasta ahora.

Que una magistrada, que por el cargo que ostenta sabe mucho más de leyes que yo, y que la inmensa mayoría de la población, plasme por escrito en una sentencia lo que algunos llevamos años defendiendo (que, además de inmoral, es ilegal anular apuestas de forma arbitraria por parte de la casa de apuestas), y que lo fundamente de manera tan esclarecedora, es muy reconfortante.
Confío en poder leer muchas más sentencias similares, pero este gustazo ya no me lo quita nadie. 
Hay que paladear esta ración de Justicia, en el sentido más radical y primigenio del término, de auténtica Justicia Salomónica, y confiar en que sea la primera de una larga serie.

Para empezar, considera que las cláusulas en las que la casa de apuestas se reserva el derecho a anular o modificar apuestas son abusivas y deben tenerse por no puestas, lo que ya habría sido suficiente para que el cliente tuviese derecho a cobrar las ganancias íntegras, puesto que en esas cláusulas se ampara Bwin para no pagar, es decir, que literalmente se ampara en nada.
Luego, además, "apuntala" el derecho a cobrar del cliente, recordando a Bwin la obligación que tienen todas las empresas (las casitas de apuestas no van a ser la excepción) de garantizar que sus servicios funcionen de forma correcta, teniendo que asumir su responsabilidad en caso de no conseguirlo.
Y finalmente lo “ratifica” todo de nuevo, al desestimar el Incidente excepcional de nulidad de actuaciones presentado por Bwin.

¡Me encanta el olor a Justicia por las mañanas!

Creo que no es necesario añadir nada a lo dicho por la jueza. Como cualquier persona honesta y sensata, me limito a suscribir cada una de sus palabras.
Supongo que solo los necios, o quienes pretendan defender espurios intereses, discreparán de los atinados fundamentos que amparan esta sentencia condenatoria.

Ojalá haya muchos jueces justos, como la de este caso, y poco a poco consigamos ir cambiando la inaceptable forma de actuar de las empresas del sector del juego en este país.

Sería mucho más fácil y rápido si la Dirección General de Ordenación del Juego cumpliese con sus funciones, y tomase conciencia de que la potestad sancionadora que le confiere la ley es el medio idóneo para corregir los comportamientos irregulares de las casas de apuestas; pero, por desgracia, al menos de momento, no podemos contar con ello.

Antes he destacado en rojo el adjetivo obvio, porque con el mismo esta magistrada ha dejado en evidencia a la DGOJ, órgano que tiene encomendada por ley la función de “asegurar que los intereses de los participantes sean protegidos”, para lo cual, entre otras muchas facultades, podrá dictar instrucciones en relación con aquellas cláusulas contractuales que puedan ser consideradas ABUSIVAS o perjudiciales para los participantes o lesivas para el interés público” conforme al art. 32 del Real Decreto 1614/2011, de 14 de noviembre, por el que se desarrolla la Ley 13/2011, de 27 de mayo, de regulación del juego, en lo relativo a licencias, autorizaciones y registros del juego.
Algo que es obvio para esta jueza (y para cualquier persona honrada), resulta que para la DGOJ no ha merecido intervención alguna durante cuatro años.

El contraste entre la impecable actuación de la magistrada y la nefasta labor de la DGOJ, debería avergonzar a más de uno. Me pregunto si ahora que una jueza ha confirmado lo que los jugadores llevamos años reivindicando, el Regulador tomará alguna medida al respecto. (Obviamente es broma, soy consciente de que seguirán sin hacer nada, como hasta ahora).

Se trata de una sentencia de juicio verbal, y dado que este tipo de demandas, contra casas de apuestas, son relativamente recientes, y que en su mayoría no permiten ser recurridas (debido a la cantidad reclamada), por el momento no conozco sentencias de otras instancias. Aunque me consta que ya hay demandas presentadas que sí permitirían sucesivas apelaciones (ante Audiencia Provincial y Tribunal Supremo), por lo que solo es posible que alguna de estas acabe resolviéndose en el Alto Tribunal.
Teniendo en cuenta que las leyes que se deben aplicar son las mismas (aunque exista cierto margen de interpretación), los jueces del TS bien podrían compartir el mismo criterio que esta magistrada, que ha sido rotunda a la hora de considerar nulas estas cláusulas (por abusivas) y de establecer la responsabilidad de la empresa, algo clave para entender los abusos cometidos por las casas de apuestas durante años y el auténtico despropósito que supone una Regulación del sector que no ha servido para atajar estas conductas inmorales y, por lo visto en la sentencia, ilegales.


Los tres argumentos utilizados por Bwin, expuestos al principio, al margen de la relevancia jurídica que puedan tener y que no entraré a valorar (puesto que el abogado alega lo que considera más beneficioso para defender los intereses de su cliente), para mí resultan de especial interés porque nos permiten apreciar, con absoluta nitidez, cuál el viciado modelo de negocio que las empresas del sector del juego han impuesto en nuestro país (con la beneplácito, repito una vez más, de la DGOJ), por lo que me voy a recrear comentando este aspecto. Empecemos.

En primer lugar, queda claro que las casas de apuestas solo quieren clientes poco preparados y que apuesten sin saber bien lo que hacen, ya que tener conocimiento del mercado puede ser motivo suficiente, según las bookies, para no pagarle las ganancias (o para limitarlo, o para cerrarle la cuenta,...).
Proclaman que el Juego Responsable supone, textualmente, “una decisión racional, informada y sensata por parte de los consumidores”, pero si alguien apuesta de forma racional, informada y sensata, la casa no duda en penalizarlo por ello. Acabamos de ver que “conocer el mercado” es una de los razones esgrimidas por Bwin para no pagar las apuestas, y al mismo tiempo es una de las premisas para jugar responsablemente. Esto es lo que en el sector del juego se entiende por coherencia.

Conste que no me sorprende que las casas de apuestas prefieran clientes inexpertos, impulsivos, perdedores,…, eso ya se da por descontado, viendo cómo han actuado desde su creación; lo que resulta preocupante es que pretendan que ese comportamiento se les compute como mérito, y que incluso lo utilicen como argumento en un tribunal, donde vienen a decir abiertamente que a ese cliente no le pagan las ganancias porque sabe demasiado. Lo dicen con tal naturalidad y desparpajo que resulta, como mínimo, inquietante.

Que cualquier casa de apuestas, y en particular Bwin (sponsor entre otros de Real Madrid o Juventus, para que os hagáis una idea del dimensión de la empresa) con la cantidad empleados, de medios técnicos y de recursos económicos que posee, pretenda hacerse la “víctima” frente a los “vastos” conocimientos de un usuario, me parece repugnante.
Entre un cliente y una multinacional, como Bwin en este caso, creo que resulta evidente quién está en desventaja (como ha reconocido expresamente el Tribunal de Justicia de la Unión Europea). 
Pero en este sector se está alcanzando tal grado de mezquindad y depravación, que podemos ver cómo, impúdicamente, intentan convencer a una jueza de que el “malo” es el apostante, que sabe mucho y quiere ganar dinero a la “pobrecita” casa de apuestas. Los pájaros disparando a las escopetas, algo demencial.

Habría que preguntarse si estas casas de apuestas que pretenden no pagar las ganancias a un cliente por considerar que conoce bien el mercado, en justa correspondencia, también estarían dispuestas a pagar el doble, o el triple, a alguien que apueste desconociendo dicho mercado.
Yo no sé de ningún jugador al que, por sus escasos conocimientos, le hayan pagado más de lo estipulado en el recibo de la apuesta. Y ningún usuario se atrevería a pedir tal cosa, porque es absurdo e injusto.
E igual de absurda e injusta ha de considerarse la pretensión de la casa de apuestas de no pagar a un cliente por sus “excesivos” conocimientos. Que a Bwin le parezca tan normal como para alegarlo en su defensa ante un tribunal, no dice nada bueno de catadura moral de los dirigentes de esta casita de apuestas.

En segundo lugar, las casas de apuestas deciden voluntariamente (ya que ninguna ley les impone un mínimo) ofrecer una cantidad de partidos y mercados absolutamente desmesurada, atendidos por personal insuficiente, que no es compatible con un servicio de calidad, con el único fin de que los clientes vean en todo momento gran variedad de apuestas disponibles.
No importa que no haya control alguno sobre lo que están ofreciendo, lo importante es ofrecer más y más mercados, para atraer clientes y dinero a toda costa, a sabiendas de que el apostante será el único perjudicado por las disfunciones inherentes al nefasto servicio ofrecido, ya que las empresas se niegan a asumir la responsabilidad que legalmente le corresponde.

Las casas de apuestas podrían, y deberían, adaptar su oferta al personal y medios disponibles, para ofrecer un buen servicio con unas mínimas garantías de calidad (como las empresas de otros sectores), pero no lo hacen porque, paradójicamente, les resultaría menos beneficioso. Y es que el Juego es de las pocas actividades empresariales en la que los supuestos errores cometidos por la propia compañía resultan rentables para la misma. Pocos sectores pueden presumir de lucrarse tanto con las propias deficiencias de su servicio.

No hablamos de errores debidos a circunstancias imprevisibles (que caiga un rayo en las instalaciones, que se produzca un terremoto,…), sino de las consecuencias lógicas de que, por pura avaricia, las empresas presten un servicio que requiere un determinado número de empleados y estrictas medidas de control, con personal y medios claramente insuficientes; algo que no se puede considerar un error.
Precisamente una de las funciones del empresario es determinar cuáles son los medios técnicos y humanos que necesita para prestar un servicio de calidad, o, al menos, digno.
¿De haber contratado más personal (o más cualificado), o mejorado su software, esos "supuestos" errores se habrían producido? Nunca lo sabremos, porque eso cuesta dinero, y es preferible perjudicar al cliente, que no tiene culpa alguna.

La filosofía de “yo ofrezco lo que sea, de cualquier manera, y si ocurre alguna incidencia que se joda el cliente” que parece haberse impuesto en el sector, no puede, ni debe, ser aceptada por los usuarios, ni consentida por las autoridades.

Que una casa de apuestas, para maximizar sus beneficios, planifique deliberadamente mal su servicio (100 eventos controlados manualmente por un solo broker es claramente excesivo), conociendo, y sin importarle, el perjuicio que puede suponer para los usuarios, no solo no es motivo para avergonzarse, sino que Bwin también lo considera algo meritorio que, como hemos visto, debe ser valorado para eximirles de toda responsabilidad.
Afortunadamente los jueces parece que no están por la labor de incentivar ni la avaricia ni la negligencia.

En tercer lugar, si aderezas todo esto con un contrato de adhesión (no negociado, lo tomas o lo dejas) donde las cláusulas abusivas son la regla y no la excepción, ya tienes montado uno de los chiringuitos más rentables del mundo.
En dicho contrato (fiel indicio de las intenciones de la empresa de prestar un pésimo servicio), donde la casa de apuestas se reserva todos los derechos y se auto exime de toda responsabilidad, se configura una relación amo-siervo, en lugar de la esperada empresa-consumidor; mientras la Administración, que dice haber regulado el sector precisamente para proteger los intereses de los participantes mira para otro lado.

No hay que olvidar el decisivo papel de la DGOJ que, con sus acciones y omisiones, deja a los jugadores en la más absoluta desprotección administrativa, quedando la vía judicial como único recurso para defender sus intereses, como ya ocurría antes de la inútil Regulación del sector. En este sentido, la entrada en vigor de la Ley del Juego, gracias a sus propias carencias y a la escasa diligencia de nuestro Regulador, no ha supuesto avance alguno en la protección de los apostantes (estamos igual, o peor, que antes de 2012).


Como siempre digo, el sector del juego no resiste la comparación con ningún otro, y es en estas comparaciones donde quedan en evidencia las arbitrariedades cometidas por estos operadores, tan orgullosos de sus carencias que no dudan en jactarse de ellas en sede judicial.

¿Os imagináis al dueño de un restaurante alegando que no se hace responsable de la intoxicación de sus clientes porque solo ha contratado 1 cocinero para atender 100 mesas (y no tiene tiempo para lavar los alimentos u observar otras medidas higiénicas), o porque en un rincón de su establecimiento pone en letra pequeña que no responsabiliza si algún cliente se intoxica, o porque el cliente tendría que haber sabido que esa lechuga que le habían servido estaba en mal estado? Disparatado, ¿verdad?

Sin embargo Bwin alega, sin rubor alguno (esto es lo preocupante), que no contratar suficiente personal para atender todos los partidos que libremente decide ofrecer en su web, o una abusiva cláusula que le auto exonera de toda responsabilidad, o los conocimientos de un cliente, son motivos suficientes para cometer cualquier abuso sin asumir las consecuencias. Y no se les cae la cara de vergüenza, es como si no fuesen conscientes de la inmoralidad de tales razonamientos.

Ética, honradez, justicia, integridad, decencia,…, son valores que parecen no tener cabida en este sector desde hace mucho tiempo, y que tampoco parecen abundar en las autoridades que deberían (en teoría, ya que en la práctica no lo hacen) controlar a estas empresas.

Los operadores pretenden desempeñar una actividad por la que obtienen unos considerables beneficios, sin asumir responsabilidad alguna por las disfunciones en los servicios ofertados. Si uno acepta lucrarse prestando un servicio, no puede desvincularse, sin más, de las responsabilidades inherentes a la prestación del mismo.
Es como si alguien, al recibir una herencia, pretende aceptar un piso, pero que la hipoteca del mismo la pague otro. Ridículo, lo mires por donde lo mires, si no quieres aceptar la carga, tendrás que renunciar al bien; pues en el sector del juego no son capaces de asimilar un concepto tan elemental.

Si en lugar de vincular el pago de las ganancias a lo que se figura en el recibo de la apuesta, se decide vincularlo a los conocimientos del consumidor, su inteligencia, el color de sus ojos, o cualquier otro factor ajeno a la propia apuesta, se generaría una situación de absoluta inseguridad jurídica para los clientes, y, además, el negocio de las apuestas, adquiriría una dimensión esperpéntica.
Cobrar cada apuesta podría convertirse en un espectáculo surrealista, con un regateo al más puro estilo casa de empeños, donde los resguardos de las apuestas carecerían de valor objetivo, pactado y conocido de antemano por ambas partes (como debería ser), y pasarían a convertirse en un objeto de precio negociable.

¿Os imagináis a un jugador solicitando a la casa de apuestas que le paguen el doble de lo establecido en el resguardo, por haber apostado sin conocer el mercado o bajo los efectos de determinadas sustancias?
¿Os imagináis a un jugador reclamando a la casa de apuestas que le devuelva el dinero de unas apuestas perdidas, porque estaba mirando 100 partidos a la vez, y se equivocó al apostar?
Pues es igual de injusto que si una casa de apuestas alega que puede pagar menos o nada, si conoces el mercado o si un empleado suyo, que estaba controlando 100 eventos (porque así lo ha decidido voluntariamente la propia casa), supuestamente se equivoca.

Como veis no hace falta establecer una comparación con otros sectores para ridiculizar las demenciales pretensiones de las casas de apuestas; simplemente comparándolas con sus propios clientes, se pone de manifiesto la absoluta desproporción de derechos y obligaciones entre ambas partes, y la indefensión a la que pretenden someter a los usuarios.

Para las casas de apuestas su principal, y casi única, preocupación, es conseguir preservar, bien entrado el siglo XXI, unos inadmisibles privilegios propios de épocas pasadas, muy pasadas, casi remotas.
Mientras otras empresas dependen del trabajo, esfuerzo, creatividad, innovación,…, para mantener o incrementar su rentabilidad, los operadores de este sector solo tienen que invocar, todas las veces que les dé la gana, su particular derecho de pernada para conseguir pingües beneficios.


Antes de finalizar me gustaría comentar brevemente, porque ya me he extendido demasiado, el Incidente excepcional de nulidad de actuaciones (incidente en lo sucesivo), por vulneración de derechos fundamentales, promovido por Bwin, y que ha sido desestimado esta misma semana.
Bwin desestimación de Incidente excepcional de nulidad de actuaciones

La sentencia era, y es, firme, y no se ve afectada por dicho incidente; de hecho, el cliente podía haber solicitado la ejecución de la misma en cualquier momento, sin esperar la resolución del mismo.

Este incidente, como su propio nombre indica, es excepcional, y (resumiendo mucho) solo debe presentarse cuando se entienden vulnerados derechos fundamentales de una de las partes, aunque es cierto que en muchas ocasiones se utiliza como recurso “encubierto” ante sentencias firmes. 
Hasta ahí nada que objetar; si a alguien le sobra el dinero para pagar a su abogado por presentar un escrito con escasas posibilidades de prosperar, es libre de hacerlo, y está en su perfecto derecho de intentarlo.

Otra cuestión a analizar podría ser el acierto o la conveniencia de una decisión que acarrea a la empresa unos costes muy, pero que muy, superiores a los de haber pagado las ganancias antes de iniciar el proceso judicial; por no hablar de la lamentable imagen que proyecta la casita de apuestas con este comportamiento. Pero esa no es la finalidad de este artículo.

Este incidente no merecería mayor atención de no ser por el tono empleado en el extenso, extensísimo, escrito presentado por Bwin, arrogante, despectivo e incluso “faltón”, hacia el cliente y la propia magistrada, y que se resume a la perfección en el párrafo final de sus alegaciones:

“Cabe considerar igualmente que el demandante Sr. XXXXXXX, que se ha visto agraciado con una sentencia favorable, está realizando un uso no previsto de la misma de la misma, a la que está dando difusión en los medios de comunicación alentando a otros jugadores y usuarios a ejercitar acciones contra la compañía. En prueba de lo cual se acompaña al presente escrito copia de las publicaciones aparecidas en distintas plataformas”
Bwin Incidente excepcional de nulidad de actuaciones

Respecto a este comentario de auténtico “cuñado”, que Bwin no ha tenido reparo en plasmar en el documento presentado en el juzgado, habría que aclarar un par de cuestiones.

En primer lugar, el Sr. XXXXXXX no se ha visto “agraciado” con ninguna sentencia, sino que la misma ha sido dictada por una magistrada, conforme a Derecho, y no es producto del azar ni ha sido extraída de un bombo por una niña de San Ildefonso.
Teniendo en cuenta, además, que esa misma magistrada es la que iba a resolver el incidente, esta desconsideración, además de inmerecida, es contraproducente para los intereses de la propia empresa. Pero es tal su soberbia que no pueden evitarlo; la cabra tira al monte, y no aceptan que nadie ponga en tela de juicio la omnipotencia de las casas de apuestas, y arremeten contra quien sea, sin valorar adecuadamente las consecuencias.   
Y el desprecio hacia el demandante, que siendo un arquitecto sin formación legal, ha ganado en buena lid el pleito frente a Bwin y sus abogados, tampoco es de recibo. Hay que tener un poco más de respeto.

En segundo lugar, es preocupante el ánimo censor de esta casita de apuestas, por cierto, de origen austríaco, como el Führer casualmente (que cada uno valore si acaban ahí las similitudes entre el uno y la otra).
Que la empresa condenada se arrogue (sin justificación alguna, porque no la hay) el derecho a decidir qué debe hacer el demandante con la sentencia favorable, es fiel reflejo de la despótica actitud que rige las actuaciones de muchas empresas del sector.
Supongo que es un paso más en esa espiral enloquecida de auto concederse más y más derechos, y auto eximirse de toda responsabilidad, que parece no tener fin. Y es que son insaciables, ya ni respetan la más elemental libertad de expresión (consagrada por la propia Constitución).
Este burdo intento de restablecer la censura, que además pretende ser aplicada por una empresa privada, cuyo gran mérito para ostentar tal facultad es haber sido condenada por el impago de 4 apuestas, dice mucho del talante de esta casita de apuestas.

Haría bien la condenada Bwin, en ocuparse de sus asuntos, mejorar su pésimo servicio, y mostrar más respeto y consideración por los clientes y las instituciones del país en el que presta servicios, en lugar de ir “repartiendo permisos” para publicar documentos, que no son secretos y cuyos usos previstos (y no previstos) no dependen, afortunadamente, de la voluntad de condenados con delirios de grandeza.

En tercer lugar, ¿cuál es el problema de que aliente a otros jugadores a ejercitar acciones contra la compañía cuando sufran algún tipo de abuso por parte de la misma? ¿De qué se escandaliza Bwin?
En un Estado democrático de Derecho es una magnifica recomendación, ya que nadie está por encima de la ley; y teniendo en cuenta que Bwin acaba de ser condenada, no solo es recomendable, sino necesario, acudir a los tribunales para solventar las reclamaciones que esta casita de apuestas se niega a atender. Hay que recordar que el cliente ya había reclamado previamente, en repetidas ocasiones, ante el Servicio de Atención al Cliente de Bwin, que se negó a asumir responsabilidad alguna, no dejando al usuario más alternativa que acudir a la vía judicial.
¿De dónde habrán salido esos tipos, que consideran que cuando se quedan con tu dinero no puedes ni reclamar? Se les ve muy justos y demócratas.

Simplemente se está informando a los clientes de que no tienen que resignarse ante las tropelías cometidas por ninguna casita de apuestas, y de que nuestro sistema judicial permite el acceso personal a la Justicia (mediante juicio verbal) para pequeñas reclamaciones que de otra forma quedarían impunes.
Nadie debería ver nada inapropiado o ilícito en ello, por lo que no entiendo muy bien la extrañeza de Bwin, que incluso lo considera motivo (vaya usted a saber por qué, ya que no lo explican) para pedir la nulidad de una sentencia dictada con anterioridad. Ni legal ni éticamente se sostiene tal pretensión.

Se quedan con casi 400 € del cliente, han sido condenados por ello, y se permiten la chulería de afear la conducta del demandante y de la magistrada. Estos individuos de Bwin sí que han sido agraciados con una licencia de juego que no merecen, y que espero que no renueven.
Tal vez echen de menos otros regímenes donde los ciudadanos disfrutan de menos derechos, a juzgar por la aversión que muestran a que los consumidores defiendan sus intereses por los cauces legalmente previstos para ello. Da que pensar.


Aparte de ese peculiar párrafo analizado, el escrito (de 12 ó 14 folios) presentado en el juzgado no tiene desperdicio, y deja perlas como “se ha generado una clara y manifiesta indefensión a esta parte”; a lo que la magistrada, en el segundo de los razonamientos jurídicos del auto por el que desestima este incidente, ha respondido recordándole a Bwin (tras dejar claro que no existe indefensión alguna) que “el demandante acudió al juzgado sin abogado ni procurador, mientras que la empresa estuvo asistida por letrado”, y que el propio Tribunal de Justicia de la Unión Europea avala la intervención de un tercero (la jueza en este caso) ajeno a las partes, para restablecer el equilibrio entre ambas, dada “la situación de inferioridad en la que se encuentra el consumidor frente al profesional” (los subrayados son de la propia magistrada, no míos).

El demandante se ha presentado solo en el juzgado, en su primer juicio, ¿y aún querían más ventaja los chicos de Bwin? Estos para encender la cocina, como mínimo, exigen las protecciones de un artificiero.
Les sugiero, que en la respuesta a su próxima demanda (que, de ser cierto lo que se comenta de sus apuestas en directo, a buen seguro no será la única) incluyan una petición expresa sobre cómo ha de acudir al juzgado el demandante, para que esta casita de apuestas, y su séquito legal, no se sientan indefensos o intimidados.
Quizá prefieran que el apostante acuda al juicio con los ojos vendados, o amordazado, o con las manos esposadas a la espalda, o con grilletes en los tobillos,… O puede que no sea necesario llegar a tanto, y para que se sientan más cómodos y confiados sea suficiente con recibirlos en el tribunal con un saludo en su lengua materna, ¿algo como Heil Bwin?, por ejemplo.
Lo dicho, es mejor que aclaren sus preferencias, ya que nadie quiere que esta multimillonaria casita de apuestas vuelva a sentirse indefensa. Hay que evitar a toda costa ese drama.


Y recordad que Bwin no solo considera “problemático” conocer los mercados y las apuestas, sino que conocer simplemente el deporte también es motivo para que no te permitan apostar, como quedó claro en su día cuando impidieron apostar al conocido periodista Antoni Daimiel en baloncesto (además alegando que era participante, funcionario o directivo, lo cual es falso). Eso sí, le permitían seguir apostando en deportes y juegos que no conociese, fomentando el Juego Responsable, como de costumbre.

A este paso, dentro de poco habrá que acreditar documentalmente un grave déficit cognitivo, o al menos un desconocimiento absoluto de la materia, para que te permitan apostar en este país.


Da la impresión de que las casas de apuestas han estado viviendo por encima de sus posibilidades (permítaseme la expresión) durante mucho tiempo. La inexplicable, inapropiada e incluso bochornosa sobreprotección brindada por las autoridades, especialmente por la DGOJ, les ha hecho creer que están por encima del bien y del mal, y de la propia ley, de ahí que muestren esta desfachatez a la hora de actuar, como si viviesen en una realidad paralela donde las casitas de apuestas gozan de una irresponsabilidad absoluta, reservada normalmente a los monarcas.

Me voy a preparar algo para merendar, algo rico, rico,..., y con fundamento.

Buenas tardes y buena suerte


P.s. Para aquellos a los que les resulte curioso que yo reproche el tono de ciertos comentarios, cuando a veces también soy duro en mis afirmaciones, quiero aclarar que yo jamás critico con dureza a ninguna casa de apuestas, sin que esta haya tenido la ocasión de rectificar. Una vez que no solucionan el problema, yo me siento moralmente legitimado para opinar lo que considere oportuno.
Además en este caso, la gravedad del hecho radica en que los comentarios de la casa de apuestas están incluidos en un documento oficial entregado en un juzgado (en el que siempre se han de guardar las formas) que no es comparable a una red social o un simple blog.

La sucesión de los acontecimientos, en este caso, ha sido la siguiente:
-Bwin se queda con 390 € del cliente
-Bwin desatiende la reclamación del cliente
-Bwin es condenada (sentencia judicial firme) a pagar 390 € más intereses
-Bwin pide la nulidad de la sentencia, con comentarios despectivos hacia el cliente y la jueza
-La magistrada desestima la petición de nulidad
-Yo escribo este artículo (que, con estos antecedentes, creo que es incluso moderado)


Si has llegado hasta aquí, quiero agradecerte sinceramente que hayas dedicado una parte de tu tiempo a leer mi reflexión sobre este tema, y espero que te haya gustado.

15 comentarios:

  1. Enorme articulo y aunque es un tocho merece la pena leer

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, me alegro de que te guste y que lo valores.

      Sí, al final, entre que llevaba dos meses sin publicar (y tenía ganas de escribir) y que Bwin presentó ese "incidente", el artículo quedó un poco extenso, pero prefiero hacerlo así que dividirlo en dos.

      Saludos, y suerte

      Eliminar
  2. Es un artículo que debería marcar un antes y un después en este andrajoso mundo de las apuestas deportivas. Estoy seguro, que no caerá en el olvido.

    PD: De hecho, estoy seguro, que habrá más de un abogado de PWC leyéndolo en repetidas ocasiones....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me gusta pensar que sirve de algo lo que escribo; no sé si tanto como un antes o un después, pero un pequeño avance, al menos, sí que supone.

      De ese despacho en concreto (que no era tampoco el que representaba a Bwin) hoy no han entrado en mi blog.
      Pero desde otro despacho, y sobre todo desde Bwin (en Viena) y desde un Ministerio he tenido muchas visitas y de varios minutos de duración cada una.

      Supongo que los de Bwin estarán valorando si he hecho un "uso no previsto" (signifique eso lo que signifique) de la sentencia. Espero que tengan un buen traductor.

      Buenas noches, y buena suerte

      Eliminar
  3. Absolutamente brillante.

    Me imagino al directivo austríaco con las venas del cuello totalmente hinchadas escuchando la traducción del pobre traductor (fusilado posteriormente por un pelotón de brokers altos, rubios y de ojos azules...).

    Bromas a parte (la del fusilamiento, lo del directivo seguro que es así) se te quitan las ganas de apostar ya que ,gracias a la "gran labor" del DGOJ, la limitación impune a gente que tenga los conocimientos suficientes para no ser un perdedor o que simplemente coja una buena racha de verdes está prácticamente asegurada hoy en día en este país de pandereta.

    Pero bueno, este caso aislado (ojalá salgan más a la luz pública próximamente) te da algo de esperanza.

    Gracias por compartirlo y sí, es un tochaco importante jajaja.



    PD: según avanzaba el artículo, cada vez que leía lo de "casita de apuestas" me reía con mas fuerza xD

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario. Me alegro que te haya gustado el calificativo de casita de apuestas, pero con su actuación Bwin se lo ha ganado a pulso.

      Como dices, a ver si hay más casos que estaré encantado de publicar.

      Saludos, y suerte

      Eliminar
  4. Hoy comienzan mis vacaciones...y como vivo cerca de la D.G.O.J que esta en Atocha, me voy a ir a almorzar un pinchito de tortilla al bar de al lado a ver si los camareros me cuentan alguna aventurilla de estos...pero me da a mi que trabajan menos que los guardaespaldas de Mike Tyson. Feliz por la sentencia obviamente , auqnue ya sabeis que despues de escuchar que HACIENDA NO SOMOS TODOS que es solo un slogan..( esto lo ha dicho si no me equivoco la Abogacia del Estado) me voy a mantener cauto sobre como se actuara a partir de esta sentencia en los demas procesos judiciales que se les avecinan a las casitas de apuestas, y no me seria extraño que nos condenen por jugar sabiendo, como a mi admirado Daimiel que se debe estar partiendo la caja con los de Bwin. A ver si organizais una quedada , pero que el sitio sea grande, asi de paso esos que entran en la web a espiar..( que todo queda reflejado colegas que no hay anonimato en la red ) se presentan formalmente y nos hacemos todos amiguitos , brindamos con champan y todos felices .Un saludo y que Dios reparta suerte xq como la tengan que repartir "estos" lo llevamos jodi..o Un Abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Salvo que los camareros los conozcan por las fotos, dudo que ellos hablen de temas de juego en su tiempo libre (cafeterías y demás), porque creo que la mayoría de los miembros de la DGOJ, no saben nada, ni siquiera les gusta, el juego.

      Como dices, será mejor que Dios reparta suerte.

      Saludos, y (precisamente) suerte

      Eliminar
  5. no es la primera vez aqui en bilbao condenaron a pagar apuestas de mil a uno de una terminal de apuestas
    la casa de apuestas alegaba fallo en las cuotas
    apartir de la condena la cuota maxima 150 euros cuando faltan 5 minutos y el favorito gana 5-0 no es broma
    si hacen esto tan descarado con las apuestas que no haran con el poker y las tragaperras

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sería interesante para mí conocer esas sentencias condenatorias a las casas de apuestas presenciales.

      Si dispones de ellas, puedes contactar conmigo en el email:

      leydeljuego@yahoo.es

      Saludos, y suerte

      Eliminar
  6. fue hace años en la primera etapa de las apuestas .es en una vuelta a españair
    fue a un amigo de un amigo lo siento no puedo mandarte la sentencia pero estoy
    seguro que a varias personas les pagaron
    la sentencia igual esta en alguna pagina juridica
    antes la casa tenia muchos fallos goles que tardaban en actualzar en directo cuotas erroneas y si las pillas te las pagan porque me a pasado ami jugando online
    ya apenas cometen errores

    ResponderEliminar
  7. Ufff, cuanto tiempo esperando una sentencia así!! Ya que la DGOJ no mueve un dedo, noticias así hacen que tengamos algo de esperanza en que paren estos abusos.

    Me gustaría leer la sentencia íntegra Rosberg, puedes decirme dónde puedo encontrarla o alguna referencia para buscar? Mil gracias!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola.

      Ahora no tengo el PDF completo de ese sentencia, pero la de Bet365 es muy similar (incluso un poco más extensa) y el demandante la ha subido íntegra a este enlace:

      https://www.dropbox.com/s/fmfkywkc7s7qkkt/Sentencia%20Bet%20365.pdf?dl=0

      Espero que te sirva.

      Saludos, y suerte

      Eliminar
  8. Buenos días. ¿Alguien sabe algún número de teléfono de bwin donde me pueda comunicar con alguien en español?No hay manera de ablar con ellos. Me suspendieron la cuenta sin darme alguna explicación,sin devolverme el dinero de la cuenta (540 €),no me contestan a los emails y el único teléfono que facilitan es en inglés. No se que hacer. Es un abuso pero no se a dónde dirigirme para areglar esto.Si alguien me puede ayudar,se lo agradecería de corazón. Gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola.

      Creo que no tienen teléfono en español. Si se trata de Bwin.ES tienen obligación de resolver las reclamaciones en el plazo de un mes.

      Así que cuando haya transcurrido un mes sin respuesta, puedes entender que responden negativamente, y ya podrías demandarlos para recuperar tu dinero. Échale un vistazo a www.juicioverbal.es

      Saludos, y suerte

      Eliminar

Gracias por leer mi blog.

Si te ha gustado, o si quieres aclarar algo, puedes dejar un comentario.

Procura que el comentario no contenga insultos, para que supere la "moderación de comentarios"