lunes, 13 de abril de 2015

Este negocio es una “mina”.


(Antes de nada quiero aclarar que prácticamente nunca apuesto en directo, y jamás he tenido problema alguno en este tipo de apuestas)

Os voy a contar una historia de ficción. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, ¿o no?, pero quizás a alguno le haga reflexionar.

Había una vez una casa de apuestas llamada BetXYZ, que permitía apostar en el partido Celtic de Cangas-Trueno Alcobendas de la Liga VVBA de Españistán. Competición del máximo nivel del deporte rey, que, se supone, ha de tener especial atención por parte de la casa de apuestas.

En el Celtic de Cangas jugaba un joven, Sandro Mena, con escaso olfato goleador, que no había marcado un gol en todo el año (0 goles en 14 paritdos de liga), Puede que llegue a ser un gran jugador, pero aún es demasiado joven, y a día de hoy no es precisamente Messi ni CR7.

En un momento del partido BetXYZ, ofrece el siguiente mercado:

Sandro Mena marcará 4 ó más goles a cuota 102.

Parece ser, ¿quién sabe?, que el jugador ya había marcado 3 goles. No lo sé a ciencia cierta, pero tampoco me parece tan relevante, ya que, aunque alguno no se lo crea, hay casos en los que tras marcar el tercer gol no se marca el cuarto, de hecho es muy habitual (que no se marque ese cuarto gol). Seguro que el portero rival pone más empeño que nunca para no encajar más goles, porque no es plato de gusto para él.

Un apostante llamado Esteban decidió apostar una importante cantidad de dinero, digamos 50 euros. Tomó esta decisión basándose en la información que la casa de apuestas ofrecía en ese instante; obviamente, si la información hubiese sido otra, no habría apostado, y arriesgado, dicha cantidad. No hay que olvidar este “pequeño” detalle.

Y ahora veamos diversas variantes del final de esta historia.

Primer Final alternativo:

El partido finalizó, sin que Sandro Mena consiguiese marcar el 4º gol, y Esteban perdió su apuesta, y se fue a dormir con la tristeza propia del perdedor. 
Se podía ganar o perder, y en este caso perdió.

Al día siguiente, Esteban recibió un email de BetXYZ, que decía textualmente:
“En el partido de ayer Celtic de Cangas-Trueno Alcorcón, ofrecíamos un mercado con una cuota incorrecta, y hemos visto que usted apostó, y perdió, una importante cantidad.
En cuanto hemos detectado el error, y dado que no es responsabilidad suya, hemos decidido devolverle el 96 % de la cantidad apostada, ya que si arriesgó tanto dinero fue debido a nuestro error”

Esto es lo que habría ocurrido en el País del Arco Iris.

Segundo Final alternativo:

El partido finalizó, habiendo marcado Sandro Mena el 4º gol, y Esteban ganó su apuesta, y se fue a celebrarlo con la alegría propia del ganador.
Se podía ganar o perder, y en este caso ganó.

Al día siguiente, Esteban recibió un email de BetXYZ, que decía textualmente:
“En el partido de ayer Celtic de Cangas-Trueno Alcorcón, ofrecíamos un mercado con una cuota incorrecta, y hemos visto que usted apostó, y ganó, una importante cantidad.
En cuanto hemos detectado el error, hemos decidido rebajar la cuota de su apuesta más de un 96 %, a pesar de que no es responsabilidad suya y usted había formalizado y desembolsado la apuesta correctamente.
De esta forma le estamos pagando una apuesta que usted nunca aceptó, porque nos da la gana”

Esto es lo que habría ocurrido en el mundo real, en el vivimos la mayoría de los seres humanos.


Y yo me preguntó, si el primer final alternativo jamás se produce, ¿por qué coño a casi todo el mundo le parece tan “normal” el segundo?
¿Buenismo? ¿Extraña variante del síndrome de Estocolmo? ¿Óptimo adoctrinamiento por parte de las casas de apuestas? ¿Es más fácil ponerse de parte del poderoso?... En verdad os digo que hay cosas que no me resultan fáciles de entender.

Sin duda, este negocio es una mina (de ahí el título del artículo).
Cuando el cliente pierde, me quedo con el 100% de su dinero, que, por cierto, se paga por adelantado para que la casa nunca tengas problemas de cobro.
Cuando el cliente gana, le pago menos del 4% de las ganancias que le corresponden (o lo que me apetezca).

Luego digo, como el chavo del ocho, “fue sin querer queriendo”, y aquí no ha pasado nada. 
No necesito justificar nada, ni analizar si la oferta de partidos está dimensionada a mi plantilla de trabajadores, ni replantearme la cualificación que necesitan mis empleados, ni establecer medidas que minimicen los riegos de “accidente”, ni contratar seguros que cubran mis “accidentes”, ni asumir responsabilidad alguna,…
Así cualquiera se hace millonario, pero me parece inmoral y reprobable. ¿Eso es un negocio o una estafa?

¿Por qué  nadie exige a las casas de apuestas que ofrezcan un servicio con un mínimo de calidad? ¿Por qué se les permite, e incluso se les elogia (¡hay que joderse!), que ofrezcan un servicio de mierda? 

Algunos se olvidan de que son clientes, y, como tales, pueden y deben exigir un servicio digno. Aunque el grado de exigencia de los clientes de Españistán, por lo visto, coge en una cáscara de nuez (y aún sobra sitio suficiente para la nuez). 
Cualquiera diría que las bookies están prestando un servicio de caridad o están haciendo favores, en lugar de dirigir un negocio muy lucrativo, por el que los clientes están pagando.

¿De verdad alguien piensa que, si les consentimos estos atropellos, algún día mejorarán el servicio? ¿En serio? ¿Por qué iban a hacerlo? ¿Por la proverbial “buena voluntad” de las casas de apuestas? Tal vez en el País del Arco Iris.

Cada uno que piense lo que quiera, pero yo lo tengo muy claro.
Seguramente me esté haciendo viejo, pero yo no me arrodillo complaciente ante el poderoso, y no porque mis articulaciones ya no me lo permitan (como alguno puede pensar), sino porque ante la injusticia siempre estaré del lado del más débil; es mi filosofía de vida.

Yo soy hombre de palabra, y me gusta que las demás personas (físicas o jurídicas) cumplan la suya, especialemnte cuando están dearrollando una actividad profesional remunerada.

Allá cada cual con su conciencia, yo hago lo que debo, y lo que creo que es justo.

Quizás haya sido un poco duro, pero no tengo tiempo para “dulcificar” la realidad que, desgraciadamente, vivimos, y que hay que intentar cambiar, en contra de las casas de apuestas, del Ministerio de Hacienda y de algunos jugadores. Venga, más difícil todavía.

Aunque, como decía al principio, esto es solo una historia de ficción y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Saludos, y tened cuidado con las casas de apuestas.
 

5 comentarios:

  1. De vergüenza... Luckia, Suertia, Sportium, ahora Bet... Repito, de vergüenza.

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  2. Hola buenas, que deberiamos hacer para realizar cojuntamente una denuncia sobre este tema unas 20 personas.

    Ya nos han respondido la queja formal en Bet, donde se niegan a pagar como era de essperar.

    Que pasos debemos dar?

    GRACIAS

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    1. Si sois un grupo numeroso, os aconsejo que 2 ó 3 de vosotros os reunáis con un abogado para plantearle detalladamente vuestro caso; hay algunos que no cobran por 1ª visita, o que cobran poco (si se reparte entre muchos) por hacer esa valoración inicial.

      Valorad bien las posibilidades de ganar, y los costes de una eventual sentencia desfavorable, que el abogado lo explique todo detalladamente, y preguntadle abiertamente cuántas posibilidades de ganar ve, y en que se basaría para argumentar vuestro caso.

      Saludos, y suert

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    2. hola a mi me han echo cosas parecidas y estoy limitado contar conmigo para hacer lo que haga falta

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  3. El problema es que estamos en Españistan . País lleno de borregos que hacen si rechistar lo que le piden. Y se dejan hacer.
    Luego esta otra parte de supuestos usuarios de estas mafias que siempre que alguien no hace veeeee, veeeee y saca la cabeza ya esta ellos para buscar bronca, desviar el tema y que terminen cerrando el sitio donde se expuso el caso.

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Gracias por leer mi blog.

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