domingo, 22 de marzo de 2015

¿Cuánto cuesta una botella de whisky en Gibraltar?



Einstein decía que la estupidez humana era infinita, y parece que hay intrépidos pioneros que parecen dispuestos a arriesgarlo todo (su prestigio, su clientela, su licencia,…) para confirmar esta teoría. Es la única explicación que encuentro a ciertos comportamientos.

Desde que hace cuatro meses decidí darle una oportunidad a Twitter (por cierto, gracias a quienes me lo recomendaron) no deja de sorprenderme la cantidad de casos que, casi a diario, aparecen en mi Timeline.
En las últimas semanas hay una casa que destaca especialmente en este (negativo) aspecto, y es William Hill.

Si ya veíamos en artículos anteriores como este operador utilizaba, o no, el vídeo, en situaciones idénticas, para saldar apuestas, demostrando así que carece de criterio alguno, últimamente va de despropósito en despropósito, tal vez, buscando ese límite de la estupidez humana.

Aquí os dejo el caso más sangrante que he visto recientemente, y que afecta a varios usuarios, uno de de los cuales me ha autorizado a publicarlo, para que se conozca cómo actúa esta casita de apuestas.