viernes, 31 de enero de 2014

Concurso de blogs de 20Minutos

Permitidme solo unas líneas para comunicaros que ya está en marcha la octava edición del concurso de blogs de 20Minutos, y este año he decidido apuntar mi blog.

Finalmente he acabado 12º en la clasificación general y 2º en la categoría de Economía.
¡¡ Muchas gracias a todos por vuetros votos !!

http://lablogoteca.20minutos.es/premios-20blogs/votaciones/todos-los-blogs/
http://lablogoteca.20minutos.es/premios-20blogs/votaciones/economia/

Muchas gracias de antemano a los que decidáis votarme.

jueves, 16 de enero de 2014

Luckia se "ríe" del Juego Responsable

Empezamos el año con un “2x1”, en el que vamos a hablar de LUCKIA y de la DGOJ. Las acciones de la primera ponen en evidencia la inutilidad de la segunda, así que recomiendo leer el artículo completo (aunque sea un poco largo).

Recientemente LUCKIA ha decidido limitarme (de momento a una cantidad baja, pero no ridícula como otras casas), con lo que en España solo puedo apostar con cierta libertad (o con un límite razonable) en una casa, Bet365. En todas las demás me han cerrado la cuenta, no me han permitido abrirla, me han limitado arbitrariamente a cantidades ridículas (o incluso a 0 euros).

Esto no es novedoso, y me consta que agrada sobremanera al Director General de Ordenación del Juego, pero en Luckia se manifiesta una especie de “trastorno bipolar” que conduce a situaciones absurdas, y que (salvo que el ínclito Carlitos diga lo contrario) van totalmente en contra de la Estrategia de Juego Responsable, que tanto pregonan nuestros insignes gobernantes.

Al intentar realizar una apuesta, vi que me habían limitado a unos 68 euros, así que tras unos minutos decidí apostar una cantidad menor, 67,06 euros (como no recordaba exactamente la cifra, decidí apostar unos céntimos menos para hacer la apuesta directamente y evitar la vergonzante pantalla de limitación).
Y este insignificante detalle me ha permitido reparar en una “curiosa” práctica de LUCKIA, que os paso a relatar, con pruebas como siempre.
luckia | 001 | ley del juego
Al entrar en la web de Luckia, sabéis que en la columna de la derecha aparece directamente vuestro historial de apuestas pendientes. En este caso me di cuenta de que junto a mi última apuesta, había una cruz de color naranja que destacaba, debido su color y al mayor tamaño que el texto de alrededor.
Al pasar sobre esta cruz veo que me “invitan” a apostar más en ese partido, desplegándose una pequeña ventana que donde se puede leer: “Aumenta tu apuesta añadiendo una cantidad a tu apuesta actual. Ten en cuenta que las cuotas podrían haber cambiado”. Al mismo tiempo en la parte inferior se abre el cuadro para poder apostar directamente, sin necesidad de ir a la página donde aparece el partido (quizás para evitar que me lo piense mejor mientras voy y no apueste, o quizás porque solo piensan en lo mejor para mí).
luckia | 002 | ley del juego
Al poner 50 euros en la casilla de la apuesta, veo que me permiten apostar directamente 0,59 euros (hasta llegar al límite de casi 68 euros que me habían impuesto arbitrariamente). Si no hubiese tenido ese límite, podría haber apostado bastante más.
luckia | 003 | ley del juego

Esta es la paradoja de LUCKIA: si eres muy bueno, te limitan para que no puedas ganar mucho dinero, pero al mismo tiempo, no quieren que apuestes demasiado poco. Quieren que apuesten exactamente las cantidad que ellos desean, ni más ni menos, dejando la voluntad y el bienestar del cliente en un segundo plano.

Mi caso es peculiar, por las públicas discrepancias que mantengo con la mayoría de las casas de apuestas y con la propia DGOJ, pero la aparición de este signo “más” es automática, y forma parte de una forma de actuar del operador, que como veremos es totalmente contraria a la Estrategia de Juego responsable defendida por nuestra Administración.

Para que veáis que no es una cuestión de meros céntimos, también he probado con una apuesta de cuota baja, donde puedo apostar cantidades mayores, y sucede lo mismo.

Apuesto inicialmente 12 euros, y me “invitan” a apostar más.
Apuesto otros 108 euros, y me “invitan” a apostar más.
Apuesto otros 24 euros, y me “invitan” a apostar más.
Ya no seguí apostando, porque ya era suficiente para demostrar mi teoría: pretendo arriesgar 12 euros, y acabo arriesgando 144 (12 veces 12), y me invitan a seguir.
luckia | 01 | ley del juego
luckia | 02 | ley del juego
luckia | 03 | ley del juego
luckia | 04 | ley del juego

Por cierto, al margen de esto, aprovecho para comentar otro detalle de mal gusto de esta casa. Resulta que para atraer a los clientes a su web, Luckia también recurre a emails engañosos. Al ir a tu bandeja de entrada te puedes encontrar con un email cuyo título es “Alberto, tienes una apuesta ganadora en Luckia”, pero al leerlo verás que dice que has ganado 0 euros, lo que no es cierto, porque has perdido la apuesta. Ni siquiera es una apuesta devuelta, como sugiere lo de ganar 0 euros (lo que sería "Void" ), si no que se trata de una apuesta perdedora. Aunque así llaman tu atención, que es lo que quieren.
 luckia | email | ley del juego
Hasta aquí las acciones de Luckia, que nos pueden gustar más o menos. Hablemos ahora de nuestro Regulador, y su postura (teórica) al respecto.

En primer lugar hemos de aclarar que la Dirección General de Ordenación del Juego nos cuesta, a todos los españoles, casi 6,5 millones de euros (de ser cierta la información del siguiente cuadro).
presupuesto | dgoj | ley del juego

Si a esto añadiésemos las sanciones que se podían haber impuesto a los operadores durante este año y medio, el coste real de este peculiar órgano administrativo sería bastante superior a su, ya de por sí, generoso presupuesto, aunque no llegaríamos a las escalofriantes cifras que se llegaron a barajar en el famoso “caso Cemex” (tramitado recientemente en otro departamento del mismo Ministerio de Hacienda).

Cualquier malpensado diría que este ministerio parece más interesado en “sangrar” a los ciudadanos, que no han hecho nada para merecerlo, que en sancionar a grandes empresas, que cometen infracciones. Suerte que yo no soy un malpensado.

Ya sabemos cuánto nos cuesta, y también conocemos lo que NO hace esta Dirección General, pero, entonces, ¿qué hace?, ¿a qué dedica el tiempo libre? (como diría el mismísimo Perales).
Pues fundamentalmente a elaborar informes y estudios, carentes de interés y de utilidad, cuya principal función, quizás (recalco lo de quizás) sea justificar el elevado presupuesto de la DGOJ y tratar de ocultar su pasividad ante las irregularidades de las casas de apuestas.

Después de este breve preámbulo (para aclarar que no se trata de un par de becarios mal pagados, sino de un Regulador con suficientes recursos), vamos a recrearnos en diversos puntos del documento “Estrategia de Juego Responsable en España”, publicado por la DGOJ en su página web (pinchar aquí) .

El informe es “infumable”, carece de información relevante y parece escrito por un niño de 14 años de secundaria (además de tener una orientación que no comparto en absoluto, y de la que podríamos hablar largo y tendido, si este artículo no fuese ya demasiado extenso).

Como curiosidad os sugiero una reflexión sobre el críptico título, destacado en negrita, del punto número 5,2, “Públicos objetivo”:
- ¿se refiere a que los objetivos (en plural) de la DGOJ son públicos y no ocultan nada? (acaso hay algún blogger  por ahí insinuando lo contrario),
- ¿se refiere al público (en singular) al que va destinada esta estrategia?,
- ¿o, simplemente, ya llevaban 9 folios y querían terminar pronto, puesto que ya consideraban que habían justificado su sueldo del mes?,...

Pero analicemos lo realmente importante, y el objeto de este artículo. En este informe se puede leer, literalmente, lo siguiente:

El factor más importante de riesgo asociado al juego es que se dedique a él más tiempo de lo que es razonable (la persona está excesivamente centrada en esta actividad), suponga un gasto superior al que la persona se puede permitir o se había planteado inicialmente, y genere unos niveles de excitación o activación significativa mientras está jugando”.

“La aprobación de la Ley 13/2011 supone un hito en cuanto al tratamiento del juego responsable en un enfoque global y comprensivo del fenómeno. La Ley se refiere en su artículo 8 a la protección de los consumidores y políticas de juego responsable, estableciendo:
[…]Los operadores de juego deberán elaborar un plan de medidas en relación con la mitigación de los posibles efectos perjudiciales que pueda producir el juego sobre las personas e incorporarán las reglas básicas de política del juego responsable. Por lo que se refiere a la protección de los consumidores:
b) Proporcionar al público la información necesaria para que pueda hacer una selección consciente de sus actividades de juego, promocionando actitudes de juego moderado, no compulsivo y responsable.”

Una política de juego responsable es el conjunto de políticas, programas y/o prácticas que reducen al máximo la posibilidad de que la gente se perjudique a sí mismos o a otros, pasando demasiado tiempo o gastando demasiado dinero en el juego(No voy a decir nada de la deficiente redacción de este párrafo, para que no me llaméis quisquilloso, aunque lo de gente/mismos es una agresión a la retina en toda regla).

¿Luckia lleva a cabo prácticas que reducen al máximo la posibilidad de que la gente gaste demasiado en el juego? ¿Promocionan así el juego no compulsivo y responsable?
Creo que acabo de demostrar que no es así, pero esto no preocupa en absoluto a Carlitos. El ya ha cumplido elaborando el “maravilloso” informe, y ahora a dejar que las casas de apuestas hagan lo que les dé la gana, como siempre. Y dentro de uno o dos meses a publicar otro absurdo informe.

Hasta aquí este ejemplo de la "utilidad" de uno de los numerosos documentos e informes que la DGOJ elabora (tal vez) para justificar el elevado coste que supone para las arcas públicas (de casi 6,5 millones de euros anuales más sanciones no impuestas), y para distraer la atención de la indolencia e inacción mostrada ante los continuos abusos cometidos por las casas de apuestas.

Todos estos documentos además de evidenciar una calidad de redacción manifiestamente mejorable (no es que espere que los individuos de la DGOJ rivalicen con Cervantes, pero por los más de 6 millones que nos cuestan ya podrían esforzarse un poco), son, en no pocas ocasiones, rebatidos por la tozuda realidad.
Si en unos casos hacen predicciones totalmente desacertadas o no reflejan la realidad del sector, en otros (como el aquí descrito) carecen de toda utilidad práctica, ya que los implicados los incumplen abiertamente sin el más mínimo pudor.