jueves, 12 de septiembre de 2013

El Juego Seguro según William Hill

Aquí os dejo una muestra más del entorno de Juego Seguro del que, supuestamente, íbamos a disfrutar en España tras la entrada en vigor de la Ley del Juego.

Los días 4 y 5 de septiembre de 2013 realicé varias apuestas en William Hill a que, en el Gran Premio de Italia de Fórmula 1, Ferrari conseguiría menos de 42,5 puntos, a una cuota de 1’85. Aquí os dejo una captura:

Las apuestas se completaron e inscribieron en mi historial satisfactoriamente, y permanecieron así durante varios días sin sufrir modificación alguna.


Dicho Gran Premio ya ha finalizado, con Ferrari consiguiendo 30 puntos, resultando las apuestas ganadoras.

Durante casi toda la carrera los dos coches del equipo Ferrari se mantuvieron siempre entre los 4 primeros, y durante algunos momentos llegaron a ir 1º y 2º (circunstancia en que las apuestas resultarían perdedoras, puesto que Ferrari habría sumado 43 puntos), acabando finalmente la carrera 2º y 4º.

La carrera se celebraba en Monza, la casa de la Scuderia Ferrari, cuyo coche es pilotado por el vigente subcampeón del mundo 2012, que en este año 2013 también ocupa la 2ª posición en la clasificación y ya ha conseguido 2 victorias (por lo que no se está hablando, con todos los respetos, de Marussia o Caterham).

El domingo 8 de septiembre, mucho después de haber finalizado la carrera,  William Hill ingresa en mi cuenta, en concepto de ganancias, una cantidad ridícula puesto que de forma unilateral había reducido la cuota a 1,01, sin tan siquiera molestarme en comunicármelo.

William Hill ha esperado a que finalizase la carrera para, una vez comprobado que el resultado me favorecía, efectuar la vergonzosa reducción de la cuota, lo que demuestra la MALA FE característica con la que siempre actúa este operador; si la apuesta hubiese resultado perdedora, habría perdido el 100% de lo apostado, pero como ha resultado ganadora, solo recibo el 1% de las ganancias que me corresponden.

De esta forma, arriesgué, engañado por William Hill, una gran cantidad de dinero sin saber que la cuota real de la apuesta que pretendía pagar el operador era un paupérrimo 1,01; jamás habría apostado si antes de realizar la apuesta hubiese conocido está información, puesto que apostar a cuotas tan bajas nunca es rentable.

Esto supone que, además, William Hill incumple la obligación de “proporcionar información completa y actualizada a los participantes […] sobre el coeficiente vigente en cada momento para todas las apuestas que se pueden realizar”.

Hay que destacar la absoluta inutilidad del Servicio de Atención al Cliente de William Hill, ya que cuando se reclama ante éste, siempre responden sin leer la reclamación, con un simple “copia y pega”, sin relación con los hechos y que contiene información deliberadamente FALSA, evidenciando su incompetencia y mala fe. Por ejemplo:
- Hablan de que “durante varios minutos los clientes podrían apostar a una cuota superior a la correcta dado el resultado y la información disponible para el transcurso del evento en el momento dado, algo FALSO ya que el evento aún no había empezado (faltaban 4 días) y, por tanto, no se puede hablar de transcurso del evento, como en el caso de las apuestas en vivo.
- Además no han sido solo varios minutos, ya que entre mi primera y última apuesta, transcurren casi 19 horas (y me consta que aún estuvo más tiempo a disposición de los apostantes), por lo que también MIENTEN en este punto.
- Hablan de que “para subsanar el problema vamos a cerrar su apuesta con la mejor cuota disponible en el momento en el que realizó su apuesta”, aunque, por supuesto, sin explicar en qué se basan para decir que esa es la mejor cuota disponible; curiosamente la cuota es 1’01, cifra que, junto a 1’001, es siempre “la mejor cuota disponible en el momento” como se puede comprobar otros casos publicados (nunca es 1’03, 1’007, 1’02,…); también resulta llamativo que se refieran a un período de casi 19 horas como momento.
- Cuando se les envía otro email indicándoles que han sido 19 horas, se limitan a reenviar su ilógica primera respuesta, insistiendo en que fueron varios minutos en una apuesta en vivo. Simplemente surrealista.
- Hay que aclarar que jamás me han pagado la mejor cuota disponible, cuando William Hill ha ofrecido cuotas inferiores a otras casas, y solo aplican esta teoría de “la mejor cuota disponible” cuando es para causar un perjuicio al cliente.


En cualquier caso, todo eso es irrelevante, Yo apuesto a una cuota concreta, ofrecida libremente por el operador, que ha de ser cierta en virtud del artículo 8. e) del Anexo I de la Orden EHA/3080/2011, de 8 de noviembre, por la que se aprueba la reglamentación básica de las apuestas deportivas de contrapartida (*), y que ha de ser respetada en cumplimiento del artículo 13 de la misma Orden Ministerial (**), por lo que, en un sector regulado como el del juego, no deberían tener cabida las abusivas cláusulas esgrimen las casas de apuestas,


(*) Este artículo impone a los aperadores la OBLIGACIÓN de “proporcionar información completa y actualizada a los participantes, al menos, en relación con los siguientes extremos:” […] ”Información sobre los eventos deportivos o sobre todos aquellos aspectos o hechos de los mismos sobre los que podrán realizarse apuestas, las distintas clases de apuestas ofrecidas, así como sobre el coeficiente vigente en cada momento para todas las apuestas que se pueden realizar

(**) Este artículo impone que “cada apuesta deportiva de contrapartida que se realice quedará vinculada al coeficiente vigente para esa apuesta en el momento de su realización y no se verá afectada por los cambios posteriores que pueda sufrir el coeficiente”, permitiéndose únicamente a los operadores establecer en sus reglas particulares “una previsión para los supuestos de suspensión, anulación o aplazamiento de los eventos establecidos en el programa de apuestas”, pero en ningún caso se les faculta para efectuar modificación o anulación alguna si el evento objeto de la apuesta se celebra con normalidad.

                                                                                                      
Así que, en la práctica, el participante apuesta a ciegas, pero con el agravante de que es engañado por  William Hill, que publica una cuota que no tiene intención de pagar (incitando a apostar a jugadores que no lo harían de conocer la cuota que el operador piensa pagar realmente), por lo que sería más honrado por parte de William Hill, no poner cuota alguna, e indicar claramente que una vez finalizado el partido ya pagará la (irrisoria) cantidad que considere oportuno.

Veamos que piensa hacer la Direccion General de Ordenacion del Juego al respecto.

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