viernes, 29 de marzo de 2013

Bet365, ¿propósito de enmienda?

(Editado para informar de que se ha resuelto satisfactoriamente 
Buen comportamiento de Bet365)

Venimos del post “Bet365, ¿paranormal?” (pincha aquí para leerlo).

Parece que esta discrepancia con Bet365 va camino de convertirse en un “culebrón”, pero creo que merece la pena tratar el tema detenidamente, ya que se están produciendo cambios que pueden ser importantes.

Dicen que rectificar es de sabios, y parece (de momento solo parece) que Bet365 tiene cierto propósito de enmienda, o quizás no. Juzguen ustedes mismos.

Veamos la evolución, resumida, de los acontecimientos:

Evo I,  Apuesta PERDIDA. A mi primera reclamación, me contestan desde la escala básica del Servicio de Atención al Cliente (por email y telefónicamente), que he perdido la apuesta y punto (visto en el otro post).

Evo II, Apuesta ANULADA. Ante mi negativa a aceptar su explicación, envían mi caso a un primer Manager, que, sin aportar argumento válido alguno, me responde que he perdido, pero que como gesto de buena voluntad, podrían anular la apuesta y devolverme el dinero (visto en el otro post).

Evo III, Apuesta GANADA (a CUOTA MODIFICADA). Mi postura no varía, y reitero mi negativa a aceptar esa propuesta, por lo que un segundo Manager me responde que, aún sin darme del todo la razón, me pagarán las apuestas a una cuota que consideran adecuada “en concordancia con nuestra regla acerca de Cuota Incorrecta que se encuentra en nuestras Condiciones Generales”. En este caso, la cuota 34.00 se convierte en cuota 1,01, aplicando dicha regla. Este punto es el que analizaremos detalladamente ahora.

¿Evo IV?, ¿¿Apuesta GANADA??. ¿Abriré un nuevo post para contarlo? Solo Dios lo sabe, pero la evolución de los acontecimientos bien podría conducir a este desenlace.

En primer lugar, he de aclarar que este segundo Manager, M.H., es un viejo conocido, y en su favor he de decir que es lo más parecido a un gibraltareño honrado que he podido encontrar en el último año; claro que no tiene excesivo mérito si vemos a los demás candidatos.
Y, además, de todos los Managers (y similares) que he conocido en las casas de apuestas, es el único que parece empezar a atisbar lo que realmente supone solicitar una licencia para prestar servicios de juego en un país con regulación propia del sector. Aún no lo tiene claro, pero, humildemente, intentaré que lo entienda.

Y aunque ahora, probablemente, me maldiga, quizás con el paso del tiempo, se dé cuenta de que le he abierto los ojos, y le he preparado para la nueva realidad que han de afrontar las casas de apuestas, en cuanto la Dirección General de Ordenación del Juego comience a resolver las denuncias presentadas, aplicando la Ley del Juego.

Cuando durante una carrera de Formula 1 disputada en seco, comienza a llover, siempre hay algún piloto (normalmente Button) que acierta con el momento idóneo para cambiar a neumáticos intermedios, lo que le permite continuar la carrera con un buen ritmo y minimizando los riesgos, aunque inicialmente pierda 20 segundos en su paso por los boxes.
Mientras otros pilotos se empecinan en continuar con los slicks, confiando en poder controlar su coche, mientras esperan en vano que cese repentinamente la lluvia. Estos, en el mejor de los casos, pierden un tiempo muy valioso con continuas salidas de pista, y en ocasiones se ven obligados a abandonar la carrera.

Así, las casas de apuestas que asuman voluntariamente que tienen que cumplir la ley, aunque inicialmente incurran en pequeños costes, a medio plazo se ahorrarán cuantiosas multas, e incluso una eventual suspensión de licencia. Hacer el cambio en el momento justo, como Button cuando está inspirado, es siempre la mejor decisión.
No resulta fácil renunciar a los privilegios, absolutamente desproporcionados e injustos, que ostentaban las casas de apuestas en la época de las ".com", pero han de asumir que al solicitar la licencia en España aceptan cumplir la legislación vigente. El "hago lo que quiero, cuando quiero y sin dar explicaciones" ya es historia.
En los aspectos que el legislador haya olvidado regular pueden intentar continuar con sus prácticas absolutamente inmorales aprochando el "vacío legal", pero en las cuestiones que que están perfectamente reguladas van a tener que cumplir escrupulosamente la ley. Lo único que tienen que decidir las casas de apuestas es si prefieren hacerlo por las buenas o por las malas.


Pero, después de esta reflexión inicial, pasemos a examinar con detalle la última respuesta recibida de M.H., que en algunos puntos resulta un poco ambigua, pero que trataré de analizar lo mejor que pueda. El análisis resultará un poco farragoso, y me disculpo por ello, pero creo que el tema es muy interesante y merece la pena dedicar unos minutos a leerlo (y siempre os podéis consolar pensando que yo he invertido mucho más tiempo en redactarlo).

Lo primero que llama mi atención es que no hace referencia a que sea un gesto de buena voluntad, lo cual se agradece como aclaro en el anterior post, pero no aporta (como en las anteriores comunicaciones) prueba concreta alguna de que la apuesta sea como ellos afirmaban, es decir no rebate los argumentos expuestos en mi escrito de reclamación original.

Siguen justificándose con extrañas cábalas. Por ejemplo, argumentan que conociendo las cuotas de las apuestas a ganador final, que había al inicio del torneo, tengo que saber que “ganar a” significa quedar 1º y 2º, tras la segunda jornada de dicho torneo. Un poco forzada esta eplicación, ¿no?.
En primer lugar yo no sé qué cuotas había un mes antes de mi apuesta en un mercado distinto, ya que como es obvio, no conozco todas las cuotas, de todos los mercados, de todas las casas de apuestas (aunque me halaga que me consideren poseedor de tan prodigiosa memoria). Y en segundo lugar, ¿no sería más fácil que llamasen al mercado “1º y 2º” o “Los dos primeros” o que, al menos, lo describiesen en sus extensas, extensísimas, normas y páginas de ayuda (que actualmente usan para atribuirse derechos que no les corresponden)? 

No hay una referencia concreta a sus normas particulares ni a la legislación vigente para justificar que este tipo de apuestas es “a quedar 1º y 2º”, y, aunque trata de explicarse mejor de sus compañeros, finalmente lo único que consigue es enmarañar más el caso al remitirse a su “regla acerca de Cuota Incorrecta”. La remisión a esta regla es clave, ya que introduce un elemento nuevo en nuestro caso, que modifica radicalmente el escenario inicial, y que, consecuentemente, supondrá cambios en mi reclamación.

Antes insistían en que la apuesta era a quedar 1º y 2º, sin explicación válida alguna. Inicialmente me daban la apuesta por perdida, y luego, como gesto de buena voluntad, me devolvían el dinero, pero siempre sin admitir que se pudiese tratar de otro tipo de apuesta.

Ahora ya hemos avanzado, y admiten la posibilidad de que la apuesta sea a que Inglaterra quede por encima de Italia (como se desprende del contenido del resguardo emitido por Bet365). Es más, acceden a pagarme la apuesta como ganada, y de hecho ya me han ingresado el dinero (¡¿sin esperar mi respuesta?!), por lo que ya no tiene sentido que mi reclamación verse sobre este punto, puesto que ya ha sido reconocido por Bet365. 
Es decir me han pagado la apuesta como ganada, pero han calculando las ganancias a una cuota corregida por su “regla acerca de cuota incorrecta”, y no a la cuota original.

Ahora, por tanto, mi reclamación ha de centrarse en este elemento novedoso, ya que, como explico en este mismo blog (concretamente aquí),  modificar cuotas alegremente es ilegal, salvo que el evento objeto de la apuesta no se celebre con normalidad como estaba previsto, y éste no es el caso.
Además Bet365 ya conoce mi opinión al respecto, y la ha "aceptado", demostrando cierta sensatez, en una ocasión anterior (expuesta aquí).

Estamos en una situación en la que me han dado la apuesta por ganada, ya que no encontraban argumentos sólidos para justificar que la había perdido, pero modifican la cuota, a sabiendas de que yo no acepto este tipo de modificaciones (y ya las he denunciado en diversas ocasiones ante la DGOJ).

Lo que más curiosidad me produce es saber a qué se debe esta prisa por “cerrar” el caso. Ya me han ingresado el dinero sin haber aceptado yo su nueva oferta, ¿por qué (como diría Mourinho)? ¿Acaso pretenden alegar que yo he aceptado tácitamente el acuerdo, si “toco” ese dinero? Pues yo de momento, ni lo he retirado, ni he realizado apuesta alguna con él. Me he limitado a obtener la captura de rigor, por si la necesitase para una nueva reclamación.

En fin, les voy a dar unos días para que reflexionen, y ya os contaré como acaba todo. 

Lo cortés no quita lo valiente, y también he de reconocer que, aunque tienen muchos defectos en común otras casas de apuestas, al menos en Bet365 no son soberbios; leen las quejas, y las contestan intentando (aunque no lo consigan) responder al cliente. Aunque solo sea por eso merecen que se tenga cierta paciencia con ellos.

Nada que ver con William Hill que contesta sin leer los emails con cualquier “copia y pega” sin relación alguna con la reclamación, o Lbapuestas que directamente ni contesta (y en el pecado le va a ir la penitencia).

martes, 26 de marzo de 2013

Seguimos mejorando

A partir de la próxima semana además de poder seguir leyendo mis artículos en este blog, como siempre, también podréis leer algunos artículos en el blog de una asociación creada (entre otras cosas) para defender los derechos de los apostantes.

Se trata de la Asociación de víctimas de fraude en el juego online, cuyo blog es http://todoscontraelfraudeonline.blogspot.com.es/

Supongo que les habrá gustado la “forma de mi decir”, como cantaba el gran Roberto Carlos (el cantante no el futbolista, obviamente). El caso es que me han ofrecido la posibilidad de escribir en su blog, consiguiendo así que mis opiniones puedan tener una mayor repercusión, y lleguen a un público más numeroso.

Obviamente no descuidaré este blog, donde continuaré con el seguimiento detallado de los casos denunciados y de la actuación de la Dirección General de Ordenación del Juego al respecto.

A ver si una mayor unión de los jugadores puede facilitar que la DGOJ comience a aplicar con rigor, como es su obligación, la Ley del Juego, para disfrutar por fin en España de un verdadero “juego seguro”. Y si no lo hace, tendrá que asumir las consecuencias.

Toda alianza que contribuya a la consecución de este objetivo se agradece, ya que no será una tarea sencilla, pero alguien tiene que realizarla.

sábado, 23 de marzo de 2013

Bet365, ¿paranormal?

(Editado para informar de que se ha resuelto satisfactoriamente 
Buen comportamiento de Bet365)

Si otras casas de apuestas están convencidas de que solo tienen derechos (sin obligaciones), mientras los apostantes solo tienen obligaciones (sin derechos), en Bet365 van aún más lejos, e imponen a sus clientes obligaciones, literalmente, sobrehumanas, dando por hecho que estos han de poseer habilidades que van más allá de lo normal, o paranormales, si os gusta más el término.
¿Se convertirá así Bet365 en la primera casa de apuestas para superhombres?.

Ahora os explico, con un ejemplo, el motivo de estas palabras. Hay más ejemplos, pero voy a poner solo uno para no "liar" el post, y porque dispongo de poco tiempo (así que espero que disculpéis si hay algún mínimo error de estilo).

El pasado 19 de febrero realicé una apuesta en el Torneo de Rugby 6 Naciones, de la que obtuve el correspondiente recibo, como establece el artículo 13.3 de la Orden EHA/3080/2011, de 8 de noviembre, por la que se aprueba la reglamentación básica de las apuestas deportivas de contrapartida (“El operador emitirá y facilitará a cada participante […] un resguardo o documento acreditativo de cada apuesta que haya realizado. El resguardo o documento acreditativo deberá contener, al menos, la identificación de la apuesta jugada, el importe de la apuesta, evento en el que participa, en su caso, tipo de apuesta, pronóstico efectuado, coeficiente asignado a la apuesta en el momento de su realización […]”).
bet365 | recibo | apuesta | Ley del juego

Como podéis ver en el recibo, aposté 12 euros a que “Inglaterra gana a Italia”, a cuota 34 por un importe de 12 euros. El recibo, que debe contener los elementos arriba indicados, no pone nada más, y tampoco en el historial aparecen condiciones especiales, ni en la página de exposición de las apuestas.

En aquel momento Inglaterra había ganado 2 partidos e Italia 1, y faltaban 3 por disputar, pudiendo darse cualquier resultado final.

El 16 de marzo, al finalizar el torneo me dieron la apuesta por perdida, y al preguntar por qué, me dijeron simplemente que yo había apostado a que quedaban 1º y 2º, sin más explicación.

Obviamente, reclamé, ya que no era cierto, y me llaman para decirme que ”Inglaterra gana a Italia” significa que son 1º y 2º, porque sí, sin darme argumento que me convenza.

Las excusas que me dan, inicialmente, por teléfono son, como mínimo, difíciles de asumir. Vienen a decir algo parecido a esto:

-Me dicen que no pueden poner en un recibo todas las condiciones de la apuesta; pero si escribir por ejemplo “Inglaterra 1º-Italia 2º” ocupa lo mismo que escribir “Inglaterra gana a Italia”.

-Me dicen que todo el mundo sabe que es así; pero les demuestro que otras casas usan una terminología similar a “Inglaterra 1º-Italia 2º”, que es evidentemente más descriptiva y adecuada para el tipo de apuestas al que alude Bet365 para no pagar mi premio.

-Me dicen que hay una apuesta similar (aunque en otro idioma) en las carreras de caballos; pero teniendo en cuenta que la hípica es un deporte muy minoritario en España, que yo he apostado en rugby y que no tengo obligación de conocer más idioma que el español según la Constitución, la cómica explicación tiene la coherencia de un diálogo de Faemino y Cansado. Vamos, que para apostar en balonmano voy a tener que leer las normas de las carreras de trineos en Laponia, muy lógico ¿verdad?

-Me dicen que en sus normas y páginas de ayuda no pueden poner todas las apuestas que hay; curiosamente explican, por ejemplo, que es “terminará último” o “primer goleador”, y no creen necesario explicar que “gana a” significa “1º y 2º”. ¿Acaso consideran que todo el mundo sabe lo que significa “gana a”, y piensan que alguien duda de lo que significa “terminará último” o “primer goleador”? Gente extraña estos gibraltareños (como diría el Gran Guash).

Pero las excusas que me dan por email son peores, si cabe, ya que uno espera que una respuesta escrita a una reclamación formal, debiera ser algo más fundamentada. No rebaten ninguno de mis argumentos, no se justifican apelando a las leyes, a sus normas particulares o a cualquier documentación escrita, sino que siguen diciendo, básicamente, que es así porque sí.

El breve comunicado contiene “perlas” como, "tras revisar su reclamación, le confirmo que los precios ofrecidos reflejaban con exactitud que el mercado era para un participante a quedar primero seguido por otro participante a quedar segundo en el torneo y no simplemente para un equipo a finalizar por encima de otro". ¿Los precios reflejan el mercado? ¿¡Pero qué me estás contando!?

Así que ya sabéis cuando hagáis una apuesta en bet365 no debéis leer lo que pone la apuesta, eso es irrelevante, sino que tenéis que ver la cuota, y adivinar a qué se refiere. Por eso decía que hay que ser superhombres y poseer habilidades paranormales para apostar en esta casa.

Sé que no es fácil, pero es cuestión de practicar. Cuando vayáis por la calle intentad averiguar a qué se dedica alguien viendo su peinado, o cuantos hijos tiene observando sus zapatos. Es obvio que el peinado refleja con exactitud la profesión, y el calzado refleja con exactitud la descendencia.

Una pregunta rápida. La cuota 11.00 en el partido Real Madrid-Atlético de Madrid ¿a qué apuesta corresponde? No, no os doy pistas, porque Bet365 piensa que los precios pueden reflejar con exactitud el mercado, así que tenéis que saberlo.

Si no podéis responder a esta simple pregunta es mejor que abandonéis Bet365, y que apostéis en alguna casa donde se denomine a los mercados con nombres adecuados y descriptivos, o, al menos, en una casa que aproveche sus farragosas y extensas normas particulares para explicar claramente aquellas apuestas cuya denominación sea, deliberadamente o no, ambigua.

Por supuesto, he revisado detenidamente las Condiciones Generales de Bet365, así como las distintas páginas de Ayuda (FAQ, Glosario de apuestas, Glosario de términos, Apuestas deportivas de Rugby,…) y no se menciona la condición de quedar 1º y 2º para este tipo de apuestas (de hecho, ni aparece este tipo de apuestas).

Las apuestas que realizan los participantes han de estar perfectamente definidas desde el momento en que se formalizan, bien porque su denominación sea descriptiva e inequívoca (la mejor opción), o porque estén expresamente descritas en la reglamentación básica o las normas particulares.

No se debería permitir que Bet365 proponga apuestas con un claro formato de 1 contra 1 (como en este caso), y luego pretenda convertirlas, sin fundamento alguno, en otro tipo de apuestas, ya que se crearía una inseguridad absoluta para el apostante.
Además, de ser así, la forma de presentación de las apuestas podría suponer un caso evidente de publicidad engañosa por parte de Bet365.

¿Para esto han regulado el sector del juego, Sr. Alejo? ¿A esto llama usted “Juego seguro”, Sr Alejo? ¿Estos son los beneficios de la aplicación de la Ley del Juego, Sr Alejo? ¿Hasta cuándo lo va a permitir, Sr. Alejo?

Tanto tiempo quejándonos de que las casas se miran el ombligo e ignoran la ley, invocando de forma sistemática sus normas particulares, y ahora llega Bet365 e ignora la ley y cualquier norma escrita, para que veamos que todo es susceptible de empeorar. Algo que tampoco debería sorprendernos, ya que si leemos sus normas particulares nos encontramos en muchas ocasiones con información inexacta. Un par de ejemplos:

“En caso de que la misma no se resuelva o el cliente no esté de acuerdo con la solución dada por bet365, el cliente podrá ponerse en contacto con la Dirección General de Ordenación del Juego, donde se dará solución a la queja en un plazo de 3 meses”.

[El artículo 7.3 de la Orden EHA/3080/2011, de 8 de noviembre, por la que se aprueba la reglamentación básica de las apuestas deportivas de contrapartida dice textualmente “el participante podrá formular reclamación ante la Comisión Nacional del Juego que resolverá en el plazo de dos meses”. Ésta no es una diferencia sin importancia, ya que conocer el plazo exacto es fundamental para determinar cuando se produce una eventual desestimación por silencio administrativo, y establecer los plazos de presentación del Recurso potestativo de reposición (3 meses) o contencioso-administrativo (6 meses)].

“Cuchara de madera (Wooden Spoon): Ofrecido para el torneo de Seis Naciones, se determinará según el equipo que termine último en la tabla, en la competición del torneo Seis Naciones en cuestión”.

[El torneo 6 naciones, centenario y sobradamente popular,  otorga la Cuchara de Madera al quipo que pierda todos sus partidos, y no al último. Este año el trofeo ha quedado desierto, porque todos los equipos han ganado algún partido, pero Bet365 se lo adjudica a Francia]


He reservado para el final un último detalle. El email de esta casa de apuestas concluye ofreciéndome la posibilidad de anular la apuesta “como un gesto de buena voluntad”. Estas seis palabras son las que más me han molestado, porque la buena voluntad ha de ir acompañada de hechos, y, por el momento, no veo nada en este caso que me confirme esa buena voluntad.

Parece que tengo por delante una Semana Santa cargada de trabajo, redactando denuncias contra otra casa, y contra sus amiguitos de Lbapuestas (pero esta es otra historia que quizás os cuente algún día).

El atisbo de sensatez narrado en el post de hace unas semanas, parece ser solo un mero accidente, una aguja en un pajar. Y al igual que un gigantesco pajar puede desaparecer por la acción de una insignificante cerilla, ¿podrá una gran casa de apuestas sucumbir ante un simple apostante? 

En principio (aunque hay que dar tiempo al tiempo) parece que Bet365 tampoco ha superado el particular “Test de stress” de www.leydeljuego.es, así que seguimos buscando algún gibraltareño honrado. Tal vez algún día aparezca uno…

martes, 19 de marzo de 2013

Ley del juego (III): Modificaciones de cuotas

MODIFICACIÓN DE CUOTAS:

Dejamos por fin el tema de las limitaciones y cierres de cuenta, que por desgracia no han sido tenidos en cuenta por nuestras leyes, y vayamos con un tema más interesante, las modificaciones de las cuotas de las apuestas.

Este es un tema mucho más fácil de reclamar, ya que el legislador sí que lo ha contemplado en la redacción de la Ley del Juego (y su normativa de desarrollo).

En primer lugar hemos de decir que el artículo 39. f) de la Ley 13/2011, de 27 de mayo, de regulación del juego, considera infracción muy grave “la alteración o manipulación de los sistemas técnicos previamente homologados o de cualquier otro elemento relativo a la obtención de premios en perjuicio de los participantes”.
De esta forma, se trata de garantizar el efectivo cumplimiento del derecho “a cobrar los premios que les pudieran corresponder en el tiempo y forma establecidos”, que el artículo 15 de la citada Ley otorga a los participantes.

Por otra parte, la Orden EHA/3080/2011, de 8 de noviembre, por la que se aprueba la reglamentación básica de las apuestas deportivas de contrapartida, “viene a dar cumplimiento a las exigencias de regulación previa que, para el otorgamiento de las licencias singulares, establece el artículo 11 de la Ley 13/2011, de 27 de mayo, de regulación del juego, aprobándose la Reglamentación básica de las apuestas deportivas de contrapartida”.

El art. 13 del Anexo I de esta Orden Ministerial es la clave, ya que desde su título "Formalización de las apuestas y anulación de eventos" deja claro sobre qué versa.
No habla de formalización y anulación de apuestas, sino de formalización de apuestas y anulación de eventos, dejando claro que no se podrán anular apuestas, si el evento sobre el que se basan no es anulado o suspendido. Y, de forma congruente con dicho título, se desarrolla todo este artículo
   
En el Anexo I de dicha Orden Ministerial, en el Capítulo IV, sobre el “Desarrollo de las apuestas deportivas de contrapartida”, se establece (en el artículo 13.4) que “cada apuesta deportiva de contrapartida que se realice quedará vinculada al coeficiente vigente para esa apuesta en el momento de su realización y no se verá afectada por los cambios posteriores que pueda sufrir el coeficiente”, permitiendo únicamente a los operadores establecer en sus reglas particulares “una previsión para los supuestos de suspensión, anulación o aplazamiento de los eventos establecidos en el programa de apuestas”, pero en ningún caso les faculta para efectuar modificación alguna si el evento objeto de la apuesta se celebra con normalidad.


El artículo 8 del Anexo I de la misma Orden Ministerial también OBLIGA a las casas de apuestas a proporcionar información completa y actualizada sobre las cuotas vigentas en cada momento, no contemplando la mera alusión a un, supuesto e injustificado, error como eximente. 

Obviamente muchos de vosotros, especialmente si habéis leído las abusivas cláusulas que están presentes en las normas particulares de la mayoría de las casas de apuestas, sabréis que los términos y condiciones de dichas casas contienen numerosos artículos (atribuyéndose el derecho efectuar cualquier tipo de modificación en las apuestas correctamente realizadas y auto eximiéndose de cualquier responsabilidad) que tienen difícil cabida en el marco normativo definido  por las leyes reguladoras del sector .

La propia Orden Ministerial antes mencionada es muy clara al respecto, y textualmente recoge que  “esta nueva regulación establece una Reglamentación básica que podrá ser desarrollada por la Comisión Nacional del Juego y que será complementada por las reglas particulares de carácter privado que los distintos operadores deberán elaborar”, dejando claro el carácter meramente complementario de las normas particulares que, por tanto, no pueden ser contrarias a lo dispuesto en esta Reglamentación básica.

En definitiva, una vez que la apuestas realizadas por el cliente son aceptadas y correctamente inscritas en el historial, no puede sufrir modificación alguna en la cuota pactada (salvo que el evento objeto de la apuesta no se celebre), ya que, de producirse ésta, se podría presentar la correspondiente reclamación o denuncia ante la Dirección General de Ordenación del Juego, o quizás sea más eficaz presentar una demanda (viendo que la DGOJ ha dejado de resolver reclamaciones).

El cliente apuesta a una cuota concretaofrecida libremente por el operador, que ha de ser cierta en virtud del artículo 8. e) del Anexo I de la Orden EHA/3080/2011, de 8 de noviembre, por la que se aprueba la reglamentación básica de las apuestas deportivas de contrapartida (*), y que ha de ser respetada en cumplimiento del artículo 13 de la misma Orden Ministerial (**), por lo que, en un sector regulado como el del juego, no deberían tener cabida las abusivas cláusulas esgrimen las casas de apuestas. 

(*) Este artículo impone a los aperadores la OBLIGACIÓN de “proporcionar información completa y actualizada a los participantesal menos, en relación con los siguientes extremos:” […] ”Información sobre los eventos deportivos o sobre todos aquellos aspectos o hechos de los mismos sobre los que podrán realizarse apuestas, las distintas clases de apuestas ofrecidas, así como sobre el coeficiente vigente en cada momento para todas las apuestas que se pueden realizar.
  
(**) Este artículo impone que “cada apuesta deportiva de contrapartida que se realice quedará vinculada al coeficiente vigente para esa apuesta en el momento de su realización y no se verá afectada por los cambios posteriores que pueda sufrir el coeficiente”, permitiéndose únicamente a los operadores establecer en sus reglas particulares “una previsión para los supuestos de suspensión, anulación o aplazamiento de los eventos establecidos en el programa de apuestas”, pero en ningún caso se les faculta para efectuar modificación o anulación alguna si el evento objeto de la apuesta se celebra con normalidad.  

En caso contrario se generaría una inseguridad jurídica absoluta para el apostante, que, en la práctica, convertiría las apuestas en un contrato que genera obligaciones (sin derecho alguno) para el apostante, y derechos (sin obligación alguna) para la casa de apuestas. 

Respecto a la legislación general, el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias tampoco ampara la inclusión de las vergonzosas cláusulas contenidas en los términos y condiciones de las casas de apuestas, ya que son indudablemente abusivas, por vincular el cumplimiento del contrato a la sola voluntad de una de las partes (la casa de apuestas), evidenciándose una manifiesta falta de reciprocidad, puesto que al cliente no se le atribuye la facultad de poder modificar, unilateralmente, las apuestas correctamente formalizadas cuando así le plazca. 
Las desproporción de derchos entre ambas partes es manifiesta.

Además todas las empresas, incluidas las casas de apuestas, han de garantizar el buen funcionamiento del servicio ofrecido. Y en caso de que se produzca algún fallo en dicho servicio, deberán asumir su responsabilidad, en lugar de penalizar al cliente por los errores propios.
El Código Civil y demás leyes, como el RD Lvo 1/2007 que acabamos de ver, no son de cumplimiento opcional. Quienes no quieran cumplir la legislación vigente deberían plantearse abandonar el mercado español.

domingo, 17 de marzo de 2013

Bet365 y el Torneo 6 naciones de rugby

Aprovecho este blog para lanzar esta breve pregunta.

¿Alguien ha tenido problemas con sus apuestas en el Torneo 6 Naciones de rugby en Bet365?

Si a alguno de vosotros le ha ocurrido, que me envíe un email, por favor.

miércoles, 13 de marzo de 2013

William Hill, ¡la décima!...reclamación/denuncia

Interrumpimos la serie dedicada a reflexionar sobre la ley del juego, para informar nuevamente (y para mal) de William Hill.

He recurrido al mítico grito de Tomás Guash, ¡la décima!, porque 10 son ya las reclamaciones/denuncias que he tenido que presentar contra William Hill en menos de 6 meses (y eso que ahora en España hay “Juego seguro”).

Ya no se conforma con anular las apuestas, o modificar sus cuotas, sino que ahora lo que hace es pagar las apuestas después de que acaben los partidos, y más tarde descontar dinero de tu cuenta sin dar explicación alguna.

Hace un par de semanas, me habían anulado una apuesta más, con su estilo, típica anulación de William Hill sin demasiada historia. Y cuando aún no había presentado la reclamación, me ha ocurrido lo siguiente.

Este es el relato de los hechos, que podéis corroborar en la captura:

Hice 3 apuestas a favor de la victoria del Citta di Castello con hándicap a cuota 1,85.

El partido finalizó con victoria de mi equipo, cumpliendo el hándicap.

Minutos después de que finalizase el partido, me pagaron correctamente las 3 apuestas.

Todavía más tarde retiraron de mi cuenta 3 cantidades que se correspondían con la práctica totalidad de las ganancias de mis apuestas.
william hill | denuncia | modificación de cuota | ley del juego

Cuando escribo a atención al cliente, me contestan, con la desgana habitual, que me han pagado mis apuestas a cuota 1,01 (en lugar de 1,85) y han procedido a retirar lo que habían “pagado de más”. Les he enviado un segundo email al que ya no han contestado siquiera.

Y ahora explicaré el título del post con una recopilación de escritos contra William Hill, presentados en Hacienda (dirigidos a la Dirección General de Ordenación del Juego) :

1ª (reclamación)- Hablo de ella aquí (presentada en octubre)

2ª-3ª-4ª-5ª (denuncias)- Hablo de ellas aquí (presentadas en enero)

6ª (denuncia)- Hablo de ella aquí. (presentada en enero)

7ª (denuncia)- La menciono en este mismo post (presentada en marzo)

8ª-9ª-10ª ((reclamaciones)- Son las que trato en este mismo post  (presentadas en marzo)

domingo, 10 de marzo de 2013

Ley del Juego (II): Limitaciones

LIMITACIONES:

Respecto a las limitaciones, desgraciadamente para los jugadores, al igual que ocurría con los cierres de cuentas, no se contemplan específicamente en la Ley del Juego (ni en su normativa de desarrollo), por lo que la Dirección General de Ordenación del Juego ha manifestado, en distintas consultas que se le han efectuado, que (por decirlo resumidamente) no piensa hacer nada al respecto.

Podéis ver su respuesta más detallada en el post anterior, para no repetirme excesivamente.

Al tratarse de un tema que sobre el que no se ha legislado específicamente, la actitud de esta Dirección General es, básicamente, remitirse a las normas particulares de las distintas casas de apuestas.
Por tanto, estamos ante un problema complejo que no se puede reclamar directamente a la Dirección General de Ordenación del Juego, sino que en todo caso habría que abordar desde otra perspectiva.

Podría contemplarse, como apuntamos en el post anterior, la posibilidad de denunciar (ante los tribunales, y no ante la DGOJ) las cláusulas claramente abusivas que incluyen los contratos de todas las casas de apuestas, y que las facultan para hacer literalmente “lo que les dé la gana” (y  no es una exageración, es la realidad), creando una absoluta indefensión a los usuarios.
Estos contratos son el paradigma de dicha indefensión, ya que “permiten” a las casas de apuestas cerrar cuentas, limitar a jugadores específicos, anular apuestas cerradas, modificar cuotas,…, y todo, además, sin necesidad de dar explicaciones ni, por supuesto, de recibir el consentimiento del afectado.

Que las cláusulas existen lo podéis comprobar leyendo los “Términos y condiciones” de (casi) cualquier casa de apuestas, y que dichas cláusulas no están de "adorno", sino que las aplican con toda contundencia, podéis leerlo en los múltiples ejemplos que hay en este blog.

Pero, en estos casos, también podría recurrirse a soluciones más creativas. Todos conocemos la legendaria historia de que Al Capone acabó finalmente en la cárcel por delitos fiscales, y no por los delitos que todo el mundo habría esperado. En ese caso, se decidieron a buscar pruebas de aquellos delitos que se pudiesen demostrar más fácilmente, obviando quizás otros más graves.
He de aclarar en este punto, y antes de continuar, que NO estoy comparando a las casas de apuestas con Al Capone, nada más lejos de mi intención.
Sencillamente he puesto el ejemplo para que los usuarios sepan que la legislación sobre el juego es muy amplia, y contempla numerosas infracciones, por lo que, si os limitan o cierran la cuenta, aunque no podáis conseguir que se revierta esta situación, siempre podréis intentar que se sancione a la casa de apuestas que os ha afrentado por otras irregularidades que, a buen seguro, comete.
No recuperaréis la cuenta, ni os aumentarán los límites, pero obtendréis la satisfacción personal de haber propiciado la consecución de una cuantiosa sanción para esa empresa, y se habrá hecho justicia (en el sentido originario del término). Saber que quien comete un acto inmoral paga por ello, es extraordinariamente gratificante.

Como bien conocéis, yo he sido limitado, y afectado por el cierre de cuenta, en numerosas casas de apuestas, y en una de ellas ya he detectado varias irregularidades denunciables.
Ahora lo único que tengo que hacer (puesto que ya me he asegurado de tener las pruebas gráficas), es ver cómo presentar la(s) denuncia(s) de forma que obtenga la mayor sanción (legalmente) posible.

Obviamente, en este blog, encontraréis en su momento cumplida información de todo, pero hasta no encontrar la mejor forma de denunciar los hechos, prefiero guardar un prudencial silencio para no proporcionar demasiada información al “enemigo”.
El término enemigo no penséis que es gratuito o injusto, ya que así hay que considerar a quien con sus decisiones unilaterales y arbitrarias, pretende causar el mayor daño posible al buen jugador; por lo que, (cortesía obliga) intentaremos corresponder a ese ofensivo tratamiento de igual modo, pero siempre con la Ley por delante, ya que nosotros somos unos caballeros y no vamos a rebajarnos a su altura.

No os desaniméis que en el caso de las anulaciones y modificaciones de cuota la cosa cambia, y mucho, puesto que las normas particulares ya no prevalecerán, puesto que hay legislación al respecto, que la DGOJ tiene que aplicar.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Ley del Juego (I): Cierres de cuentas

Vamos a iniciar una serie de cuatro (o quizás cinco) post para intentar aclarar los aspectos más interesantes de la Ley del Juego y su aplicación.

Al leer distintos foros relacionados con el juego, he visto que en muchas ocasiones la gente habla de limitaciones, cierres de cuenta, anulaciones o modificaciones de cuota casi como si fuesen lo mismo, agrupándolos como si se tratase de un único problema, y, obviamente, no es así.

La diferencia radica, principalmente, en el tratamiento que la Ley del Juego (y otras normas) hace de los mismos, y en el papel que, por tanto, corresponde a la Dirección General de Ordenación del Juego a la hora de sancionarlos.

Desde esta perspectiva, abordaremos los temas por orden, empezando por el que resultaría más difícil de reclamar, para ir in crescendo hasta llegar al que la Ley contempla más detalladamente, y por tanto, resultaría más fácilmente denunciable. Quizás dediquemos un quinto post a la prevaricación (aunque éste no estaría dedicado a las casas de apuestas obviamente).

I.    Cierres de cuentas
II.    Limitaciones
III.    Modificaciones de cuotas
IV.     Anulaciones de apuestas
(V.    Prevaricación)


CIERRES DE CUENTAS:

Es posiblemente el tema más complejo (junto con las limitaciones) ya que la Ley del Juego y su normativa de desarrollo no lo contemplan, por lo difícilmente podríamos conseguir resultados acudiendo a la vía administrativa.

Además la Dirección General de Ordenación del Juego ya se ha pronunciado al respecto, en distintas consultas que se le han efectuado, y su respuesta remite a las normas particulares de las casas de apuestas.

Concretamente os copio una parte (la sustancial) de la respuesta que he recibido, y que sería válida tanto para las limitaciones como para los cierres de cuentas:

Tercero.- Las limitaciones a las que hace referencia en su consulta deberán estar recogidas, bien entre las cláusulas del contrato que suscribió con el operador en cuestión, o bien entre las reglas particulares de las apuestas de contrapartida elaboradas y publicadas por el operador.

Quinto.- En el supuesto de no estar recogida tal cláusula, ni en el contrato de juego, ni en las reglas particulares del tipo de apuesta, podrá interponer la oportuna reclamación ante el operador de juego, y en su caso ante la Comisión Nacional de Juego, de acuerdo con el procedimiento establecido en el artículo 7 de las diferentes órdenes ministeriales que regulan las apuestas de contrapartida, ya sea deportivas, hípicas u otras.

Como podéis ver, la Dirección General de Ordenación del Juego, ante cualquier reclamación probablemente no actúe, puesto que todas las casas de apuestas en sus normas particulares se reservan el derecho a “hacer lo que les dé la gana”. Y como no hay legislación que se lo impida (al menos, expresamente), dichos cierres no serán impedidos por la DGOJ. Pero eso no significa que no podamos hacer nada.

Al igual que comentaré más ampliamente en el siguiente post (de las limitaciones), en estos casos solo nos quedaría armarnos de paciencia y acudir a los tribunales, para denunciar las cláusulas incluidas en los contratos por abusivas, esperando obtener la comprensión de los jueces; o bien tratar de obtener justicia de forma “indirecta”, observando otras actuaciones de la casa de apuestas, y denunciando aquellas que sí sean sancionables conformes a la Ley del Juego, para denunciarlas en vía administrativa ante la DGOJ. Que te cierren la cuenta es claramente inmoral, pero si no puedes demostrar que es ilegal, confórmate con demostrar alguna otra irregularidad que cometa esa casa de apuestas.

En el primer caso, sería recomendable, denunciarlo de forma conjunta entre varios afectados, para afrontar los gastos en los que hay que incurrir inicialmente, y que al repartir entre varios serían perfectamente asumibles.
En el segundo caso, podría cada usuario actuar de forma individual o coordinadamente con otros afectados.