lunes, 24 de diciembre de 2012

Situación actual (en la práctica)

La situación actual en España en el sector de las apuestas es sencillamente lamentable, y lo digo desde la experiencia de tener ya mi cuenta limitada o cerrada en 4 de las 10 casas de apuestas con licencia que conozco,  lo cual es significativo dado el poco tiempo que llevan funcionado las páginas “.es”.
Además en una de esas casas me limitaron ¡tras solo una apuesta!, y en otra casa me limitaron y cerraron la cuenta ¡en un mes!

Aquí expondré los hechos de forma muy resumida (para que el post tenga unas dimensiones razonables). Luego a cada casa de apuestas les dedicaré uno o varios post con las capturas que prueban mis afirmaciones.

Las casas de apuestas parecen seguir con el complejo de Dios que arrastran desde su origen ".com", o incluso han empeorado, puesto que yo he tenido muchísimos más problemas en estos 6 meses que en los 2 años anteriores. (En dos años solo tuve 3 incidentes menores y ninguna limitación o cierre. En los últimos 6 meses, más de 10 incidentes y 3 limitaciones o cierres).

Desde luego, no se han enterado de que tienen que cumplir con la legislación nacional, y especialmente con la nueva Ley del Juego que regula el sector, como todas las empresas. Tal vez piensan que el pago de una tasa a la Administración española les da derecho a hacer lo que quieran, cuando solo les da derecho a prestar servicios de juego, sin más.

Como viejos dictadores se aferran a sus prácticas totalitarias, confiados en que nadie discutirá sus decisiones, amparándose en la impunidad que les daba estar domiciliadas en Gibraltar, Curaçao o cualquier otro lugar.

Espero (por mi bien, por el de todos los clientes españoles y por el bien de la recaudación de las maltrechas arcas públicas) que la Dirección General de Ordenación del Juego, más pronto que tarde, les haga comprender la realidad. Desde luego esta Dirección General contará con toda mi colaboración.

En nuestro país se ha hecho un gran esfuerzo legislativo para amparar al consumidor, en general (y no solo al apostante en particular), garantizando sus derechos frente a los abusos de las grandes empresas.
Así el usuario posee unos derechos que le garantizan que la desproporción existente entre un individuo y una gran corporación (que puede facturar cientos de millones), no le hará más vulnerable, ya que la Administración española le respalda.
Me resultaría difícil de asumir que ahora las empresas del sector de las apuestas  puedan obviar esas conquistas sociales, y prestar sus servicios en un escenario propio de tiempos (muy) pasados.
A alguna de estas casas de apuestas solo les faltaría pedir que volviese la esclavitud y el derecho de pernada, para sentirse realmente cómodas, y que se sepa “quien manda”.


Os voy a poner ejemplos cotidianos para que veáis el panorama demencial en que se mueven las casas de apuestas.

-Yo puedo comprar libremente en la tienda que más me guste. Por ejemplo, puedo adquirir un pantalón en Zara y una camisa en El Corte Inglés, sin que Amancio Ortega me diga que ya no puedo volver a Zara.

Esto que es absolutamente normal, no sucede en las apuestas. Si apuestas a algo en una casa, no puedes apostar a nada parecido en ninguna otra casa del mundo, bajo amenaza de cierre de cuenta (¿verdad Goldenpark?).

-Yo puedo elegir libremente la tienda que me ofrezca el mejor precio en un producto que me interese. Miro el precio del televisor Sony X-32 en Carrefour, Alcampo y Mediamarkt, y lo compro donde tenga el mejor precio.
Además no tengo que pensar si el precio es demasiado bajo, o me lo anularán, o me cargarán en la tarjeta un precio superior (tras determinar con posterioridad el establecimiento que era muy bajo). Si se les ocurre hacer esto, desde la Oficina de Consumo los “crujen”, y lo digo con conocimiento de causa. Yo puedo comprar tranquilísimo, porque la Administración no me desamparará.

En las apuestas no puedes hacer eso.  Si tú ves una apuesta, y haces dicha apuesta, y se cierra correctamente, y aparece en tu historial,…, a partir de ese momento pierdes todos tus derechos (¿verdad William Hill y Paf?).

Sí, como lo oyes, la apuesta te obliga a ti incondicionalmente, tú no podrás anularla de ninguna forma, pero la casa de apuestas no está en absoluto obligada. En cualquier momento, antes o después del evento, puede hacer lo que le dé la gana (y sin informarte siquiera), anular la apuesta, pagar una cuota muy inferior a la contratada,…, lo que quieran literalmente.

¿Te imaginas comprar un televisor por 300 euros en Carrefour el día 5, con tu ticket, y que el día 7 Carrefour te cargue 150 euros más en tu tarjeta porque el día 5 ese televisor costaba 450 euros en Alcampo? ¿Y por qué la gente consiente que le haga esto mismo una casa de apuestas?

Tú contratas una apuesta a cuota 1,80 el día 5, y el día 7 te la pagan  a 1,15, o te la anulan (lo que les dé la gana y sin avisar). Si les pides explicaciones, te dicen que el día 5 esa apuesta se pagaba en otras casas a 1,15 y punto. Y como lo esa posibilidad se contempla en los “sagrados” términos y condiciones, la gente se resigna y no hace nada.
Si la hubiese querido contratar a 1,15 en la casa B lo habría hecho, pero yo he contratado en la casa A a 1,80 y eso quiero que me den. ¿Tan difícil es de entender para las casas de apuestas? ¿Tienen problemas de comprensión del castellano? ¿Han abaratado demasiado el vodka en Gibraltar?

Hay varias casas de apuestas, pero no podemos comparar y elegir la mejor. Debemos apostar de forma compulsiva, sin pensar, sin valorar opciones, así nos quieren las casas de apuestas, como borregos carentes de voluntad y fáciles de manipular. Parafraseando la mítica campaña de Stevie Wonder, “recuerda, si piensas, no apuestes”.

Por lo visto, en pleno siglo XXI, las apuestas son un contrato que solo obliga a una de las partes (al cliente). Una apuesta genera derechos para la casa de apuestas y obligaciones para el cliente.
Pues esto, que va contra el sentido común y toda la legislación nacional (desde el Código Civil, a la ley del Juego u otras muchas leyes) se sustenta únicamente en las cláusulas abusivas de una empresa privada.
Según las casas, prevalecen sus cláusulas sobre normas con rango de Ley.  Tú les hablas de leyes, y te responden con el punto 114.3.b) de sus “sagrados” términos y condiciones.

Tal y como te lo cuento, así razonan las casas. Pretenden que lo que un gibraltareño (o de otra nacionalidad) ocioso, haya escrito sin necesitar la aprobación de nadie, en la jerarquía normativa esté por encima de Leyes, e incluso de la propia Constitución. Si no fuese tan grave, resultaría incluso cómico.

De hecho estoy pensando en poner una cláusula en mi blog por la que todo el que entre pasará a ser mi esclavo de por vida o algo parecido. Sé que la esclavitud está abolida en España, pero qué más da, las normas de un blog privado pueden derogar legislación aprobada por Parlamentos democráticos. Venga, ¡a lo loco! xD
Absurdo, ¿verdad?, pues las casas de apuestas lo ven como algo normal.

Las casas parecen haberse aliado para que solo haya jugadores perdedores, algo que para el Gobierno tampoco será rentable, ya que solo los ganadores pagarán impuestos.
Muchos buenos jugadores ya han emigrado para evitar pagarlos, y si la Dirección General de Ordenación del Juego no se impone, y establece un escenario de juego realmente seguro (como reza su lema), los pocos que queden dejarán de jugar.
Fiscalidad desfavorable y desprotección administrativa serían una combinación nefasta. A mí no me importa pagar impuestos, me considero una persona solidaria, pero a cambio espero recibir la protección que me otorga la Ley. Pero pagar por nada, va a ser que no.

La llegada de las primeras resoluciones administrativas será la que determine la situación real, y sabremos a qué atenernos. Expectante me hallo, y confiado en nuestra DGOJ.


Ahora solo nos queda conocer como se comportará la DGOJ:

-Como necesitan los clientes españoles,
Direccion General de Ordenacion del Juego Apuestas

-o como les gustaría a las casas de apuestas.
Direccion General de Ordenacion del Juego Apuestas

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