jueves, 27 de diciembre de 2012

¿Pero tú, Rosberg, quién te crees que eres?

Yo no soy nadie especial, solo un cliente de poca importancia (como la mayoría), pero ya me he hartado de que de los continuos abusos que se producen en todos los sectores, telefonía, banca, apuestas,…  ¡¿Tanto costaría ser honestos y honrados?! ¡¿Es acaso mucho pedir?!

Cuando yo cometo un error tengo que pagarlo, y cuando lo cometen las casas de apuestas, también lo pago yo. A eso no estoy dispuesto, cada uno que pague por sus errores.

Soy consciente de que en este país pasan cosas muy graves (y de las que ya se habla en diversos medios), pero yo de lo que más pruebas tengo es del tema de las irregularidades en las casas de apuestas.
Y no es un tema tan minoritario como pueda parecer, y afecta a miles de personas. Lo que sucede es que, al contrario que en otros ámbitos, la gente (por motivos que no siempre llego a comprender) no se atreve a reclamar, y las casas de apuestas siguen actuando impunemente.

Así que he decidido aportar mi humilde grano de arena, y denunciar todos aquellos hechos que considere injustos, moralmente reprobables, y, por supuesto, ilegales.
Así que empezaremos a barrer este sector, y después ya veremos.

Yo me siento como la hormiga del chiste (una hormiga se queda enganchada en los raíles de una vía, ve que se acerca un tren e intenta liberar la pata atrapada, hasta que el tren ya está muy cerca, y dice, “he hecho lo que he podido,… si descarrila, que descarrile”).
Sé que el enfrentamiento parece muy desproporcionado y muy favorable a las casas de apuestas, pero igual alguna (hola WH) se lleva un susto de consideración,…, y si descarrila, que descarrile.

No soy un inconsciente, y sé que enfrentarme a estos “Miuras” me puede costar alguna cornada, pero ellos tampoco creo que vayan a salir indemnes.

Si el almirante Blas de Lezo no desfalleció al ver llegar a Vernon al frente del mayor desembarco naval conocido hasta la fecha; si el Gran Maestre Jean Parisot de la Valette resistió, con un puñado de valientes, en su isla el asedio de una poderosa flota turca; no hay motivo para asustarse de unas casuchas de apuestas.

Antes de presentar mis primeras denuncias estuve indagando por internet, y me sorprendió ver la mansedumbre, resignación y pesimismo de los usuarios que ante los continuos abusos, no hacían nada; ¿para qué denunciar si no vas a conseguir nada? parecía ser el mensaje más repetido.
A veces estos comentarios procedían de clientes que realmente pensaban eso, pero otras parecían provenir de gente interesada (trabajadores de las propias casas de apuestas, bloggers con muchos referidos que anteponen su propio beneficio a lo moralmente correcto,…).
Y si conseguía encontrar algún hilo con gente “valiente”, éste llevaba tiempo abandonado.

Así que decidí probar en primera persona la efectividad (o no) de la Ley del Juego, y acudir a la Dirección General de Ordenación del Juego con mis reclamaciones; y aprovechando que tenía este blog, pensé que sería un buen lugar para exponer los resultados.


Voy a intentar planificar bien las cosas y seguir un orden, dado que los amplios plazos de prescripción me permiten hacer las cosas bien.

Todo Capitán Ahab tiene su particular Moby Dick, y en mi caso es William Hill. Contra ella dispongo de los mejores “arpones” y es la que merece, sin duda, el mayor castigo, por méritos propios, y para que sirva de escarmiento a las demás.
Luego iré a por Goldenpark, y, si tengo tiempo y ganas, a por Paf.

Veremos que sanciones se pueden conseguir, especialmente en los casos de las dos casas inglesas.

Respecto a este blog, en primer lugar hablaré de Goldenpark, Paf y Lcbet, porque mi experiencia con ellos ha sido más breve, y puedo concentrar la principal información en un solo post.
Luego redactaré los hilos de William Hill, ya que dispongo de tanta información que he de estructurarla lo mejor posible.

En fin, para ir cerrando este hilo voy a recordar una máxima que debería regir la vida de todo hombre honrado,sensato y formal. Es un poco "fuerte", pero creo que todos estaréis de acuerdo en la enseñanza que subyace tras estas palabras:

Al amigo, el cul*,
al enemigo, por el cul*,
y al indiferente, la legislación vigente.

Obviamente estas sabias palabras no han de ser interpretadas literalmente. Actúen con prudencia

2 comentarios:

  1. Animo Rosberg, tienes toda la razón, hay que reclamar los derechos si no lo hacemos nos pisotean a su antojo.

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  2. Mi más profunda admiración caballero en tu lucha sin cuartel contra esta mafia de guante blanco

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Gracias por leer mi blog.

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