miércoles, 26 de diciembre de 2012

¿No eres injusto con las casas de apuestas?

¡Ay lo que me ha dicho! Cuando leas TODO, si sigues pensando lo mismo hablamos (aunque espero que no).

A ver cómo lo explico.

Las casas de apuestas incluyen, en sus términos y condiciones, cláusulas abusivas, e ilegales en España. Cláusulas que les eximen de toda responsabilidad, y que les permiten hacer lo que quieran literalmente, de forma unilateral y sin necesidad de obtener el consentimiento del afectado o tan siquiera informarle, privando al usuario de sus derechos.
De modo que las apuestas, en lugar de ser contratos que obligan a ambas partes, se convierten en simples muestras de la relación de dominio que las casas de apuestas pretenden tener sobre sus “siervos”, que no clientes.

Un error es cuando en un partido Real Madrid-Getafe, la casa pone Real Madrid-Almería. Eso es un error objetivo, y es justo proceder a la anulación de las apuestas.

Una cosa sería incluir cláusulas que, con carácter excepcional, pudieran invocarse para subsanar errores absolutamente manifiestos, como el anterior, y otra muy distinta es utilizar de forma cotidiana estas clausulas para cualquier "supuesto" error, generando una situación de absoluta indefensión del apostante ante el capricho de las casas de apuestas, algo absolutamente intolerable en un Estado de derecho.

Cuando a ti te faltan al respeto, actúas como crees conveniente. Pues yo hago lo mismo.

Cualquier apuesta se puede ganar o perder, por muy buena que parezca, esto se ve en mi única apuesta en Paf (o en otras muchas que podría poner en Lcbet, Cirsa,…), por lo que a largo plazo las pérdidas, de haberlas, no serían tan significativas para justificar la permanente ofensa a los clientes.
Además la buena imagen, y el prestigio y reputación que se ganaría siendo una casa honrada, que respeta los contratos, también tiene un valor económico, y ahorra costes publicitarios, ya que los propios usuarios difundirían las bondades de la casa.

A mí no me gusta criticar por criticar. Por ejemplo, Titanbet jamás me ha pagado un céntimo, pero yo siempre hablaré maravillas de esa casa (que desgraciadamente aun no tiene licencia española), porque su comportamiento ha sido exquisito, y yo no soy un desagradecido ni un sinvergüenza para pagar mal por bien. A mí no se me caen los anillos por aplaudir a quien lo merece, hasta que me sangren las manos si hace falta. Pero con igual entusiasmo mostraré mi repulsa hacia comportamientos reprobables.
A mí me han anulado apuestas cuyas ganancias rondarían los ¡3 euros!, y otras que hubieran sido ganadas por la casa. Así que la mera explicación económica no se sostiene.

Y si el impacto económico en el balance de las empresas no es el motivo, ¿cuál es?,  ¿por qué las casas de apuestas tienen un comportamiento tan deplorable con ciertos clientes?
Solo ellas pueden responderlo con absoluta certeza, pero yo (como cualquier afectado) tengo mi opinión personal, que puede ser acertada o no.

Hay personas que necesitan demostrar su poder, para tener intimidados a los demás.  Son la clase de personas que no quieren que les des algo, necesitan arrebatártelo, imponerse, sentirse dominadores.
Las casas de apuestas son los “señores”, y se hace lo que ellos dicen y punto, y si no, sacan la vara y dan un escarmiento al discrepante. Son soberbios, y no soportan estar sometidos a nada, ni siquiera a la Ley, ya que ellos están por encima de todo. Sobre todo tienen aversión a la Ley, porque es igual para todos, y eso es inaceptable. El “jefazo” de una casa de apuestas, con su Aston Martin en el garaje y su yate amarrado en el puerto, teniendo que cumplir las mismas leyes que un españolito de mierd*, por favor, eso nunca ¡Oh my god!.

Quieren que exista un temor generalizado, para que, si alguien osa dudar o preguntar en algún foro, de inmediato aparezcan usuarios diciendo “cuidado no protestes”, “cuidado que te limitan”, “ten cuidado que te cierran la cuenta”, “lo pone en sus condiciones”,…, adoremos a las todopoderosas casas de apuestas.
Es increíble que en un sector donde la media de edad de los usuarios es tan baja, el índice de reclamaciones sea mínimo. Gente de 20 ó 25 años se dejan pisotear, sin tan siquiera  atreverse a protestar; existe un temor casi reverencial hacia las casas de apuestas que yo no llego a entender.

Pero yo me niego a rendir pleitesía ante los aires de grandeza de quien no es nadie en realidad. Ya soy demasiado viejo para asustarme antes unos emails de tono, más o menos, chulesco, o ante una remisión continua a unos términos y condiciones, que repiten constantemente, casi a modo de mantra.
Yo me remito a las leyes vigentes en mi país, especialmente a la nueva Ley del Juego, y el que no quiera cumplirlas que cierre la puerta al salir.
Al solicitar el título habilitante para prestar servicios de juego en España sabían que tendrían que cumplir la legislación vigente; nadie les obligó a venir, pero si están aquí que cumplan las leyes.
Esperemos que la Dirección General de Ordenación del Juego vele por los intereses de los participantes, y sancione convenientemente a las casas de apuestas que lo merezcan.


A todas las casas de apuestas les he pedido a través del servicio de atención al cliente que rectificasen su injusticia, y, lejos de hacerlo, han respondido con soberbia, desconsideración, prepotencia, y, por supuesto, sin enmendar el daño.

En el libro de Ezequiel hay unos versículos muy interesantes,”A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel: tú oirás la palabra de mi boca y los amonestarás de mi parte. Cuando yo diga al impío: ‘¡Impío, de cierto morirás!’, si tú no hablas para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero yo demandaré su sangre de tu mano. Pero si tú avisas al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se aparta de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida.”» (Ezequiel 33, 7-9)
Han tenido la oportunidad de rectificar, y la han rechazado. Así que, como diría el profeta Ezequiel, una vez advertidos, las consecuencias que ahora les acarreen sus actos serán absolutamente merecidas, y no podrán responsabilizar a otros por ello.

La culpa no es del "tito" Rosberg, los culpables son ellos mismos.

2 comentarios:

  1. Amen, hermano... me gusta tu filosofía de vida tu corazón libertario ajeno a tanta codicia, capricho y soberbia por doquier de estos pintamonas sin escrúpulos.

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    1. Me alegro de qué te guste, gracias por tu apoyo.

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Gracias por leer mi blog.

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